| La unidad tenia por nombre clave: Galahad pero se conocia popularmente como los "Merrill's Marauders" en honor a su lider el General de Brigada Frank Merrill. Estaba compuesta enteramente por voluntarios. |
Para expulsar a los japoneses de Birmania se decidió en la conferencia de Quebec el envio de una fuerza para internarse en lo profundo de la jungla birmana. La unidad tenia por nombre clave: Galahad pero se conocia popularmente como los "Merrill's Marauders" en honor a su lider el General de Brigada Frank Merrill. La unidad estaba compuesta enteramente por voluntarios. Con las primeras luces del 28 de marzo de 1944, la Agrupación de Combate Azul del 2° Batallón de los Merodeadores de Merrill comenzó a retirarse de la localidad birmana de Auche en dirección a Nhpum Ga. Tenía por delante una marcha de 5 Km. de jungla densa e infectada de sanguijuelas. Los hombres estaban exhaustos: en los últimos cinco días habían cubierto 112 Km., atravesando 110 ríos y librado una batalla feroz y a corta distancia contra los japoneses. Aunque el camino no era mucho, tardaron cinco horas en llegar a su destino. La pista era pronunciada, cubierta de un barro espeso que llegaba a los tobillos y, en algunos sitios, muy resbaladiza. Uno de los Merodeadores recuerda que: 
“Más que nada era cuestión de esperar que ellos [la avanzadilla] reconociese el siguiente trecho. La mochila, el arma, la munición, el machete, la cantimplora; todo pesaba. Las cinchas se clavaban en la piel. Podías sentarte y apoyarte sobre la mochila para descansar los hombros, pero mantener la cabeza inclinada 45 grados cansaba el cuello, y además, te resultaba muy difícil levantarte rápidamente. Así pues, solíamos aguardar de pie, ligeramente inclinados hacia delante”. Pero esas fatigas no eran el peor problema, a unos pocos cientos de metros de Auche, los japoneses abrieron fuego con piezas de 76 mm desplegadas en Warong, un poblado situado unos 3 Km. al sur. Los artilleros ahorquillaron rápidamente a los estadounidenses y se embarcaron en un bombardeo sostenido. Uno de los primeros proyectiles alcanzó de lleno a un soldado, que saltó hecho pedazos, y otro cayó en un árbol cercano y lanzó letales astillas contra la columna. La retirada, que debía ser ordenada, se convirtió en una carrera. Los Merodeadores, unidad de incursión profunda formada por unos 3000 norteamericanos, era pieza clave de la estrategia aliada para expulsar de Birmania a los japoneses, que la habían ocupado en 1942. Como preludio a una gran ofensiva se envió a los Merodeadores, que pertenecían a las fuerzas del teniente general Joseph Stilwell, a atacar las líneas de suministro del enemigo. Su primera incursión, en febrero de 1944, fue un éxito y Stilwell dispuso que los Merodeadores efectuasen un ataque simultáneo contra Shaduzup e Inkangahtawng en marzo. Ambas acciones encontraron una fuerte resistencia y los Merodeadores fueron obligados a retirarse combatiendo hacia Hsamshingyang. Los japoneses, sin embargo, cayeron sobre la retaguardia del 2° Batallón de los Merodeadores el 28 de marzo. A las 10,30 horas, gran parte del 2° Batallón había llegado a Nhpum Ga, una aldea situada a 900 m de altura desde donde se dominaba la base aérea avanzada de los Merodeadores en Hsamshingyang. El oficial médico del batallón, el comandante Bernard Rogoff, improvisó un hospital de sangre y recibió su primer herido. Rogoff recuerda este caso en particular: “Un hombre, un tipo grande armado con un subfusil, que temblaba y se le saltaban las lágrimas. Me sollozó: comandante, no tengo miedo, le digo que no tengo miedo. Sólo que no puedo dejar de temblar. Otros, peor heridos, se sobresaltaban y chillaban cada vez que un proyectil caía cerca, y los proyectiles se acercaban cada vez más”. 
Como ese bombardeo era el preludio de un ataque a gran escala, el comandante del batallón, Teniente Coronel McGee, ordenó que sus hombres construyesen defensas de fortuna. Al cabo de unas pocas horas, los Merodeadores habían construido un perímetro de 400 m de longitud y de 100 a 250 m de anchura. Visto desde arriba, parecía un ocho. McGee, que temía que por lo menos estaría allí algunos días, había elegido bien la posición: ocupaba toda la parte alta de la cota y rodeaba el único pozo de la zona. Los japoneses lanzaron su asalto contra el perímetro del batallón casi inmediatamente. Su Comandante, el Coronel Maruyama de la 18.1 División, había recibido refuerzos del 1er Batallón del 55° Regimiento y, seguro de su superioridad, había ordenado que sus hombres aplastasen la retaguardia de los Merodeadores lo antes posible. Pese a la presión enemiga sobre las patrullas que operaban entre Nhpum Ga y Hsamshingyang, las comunicaciones entre la fuerza de McGee y el 33 el Batallón de los Merodeadores, en la segunda localidad, se mantuvieron durante dos días. Sin embargo, el 31 de marzo los japoneses emboscaron y causaron fuertes pérdidas a una patrulla del 2° Batallón, y tanto éste como el 3° quedaron incomunicados.
La posición de los Merodeadores era difícil en extremo: el 3er Batallón se las veía y deseaba para contener a las patrullas enemigas que presionaban hacia el norte de Hsamshingyang y sería incapaz de apoyar a los hombres de Nhpum Ga en un plazo razonable. Los japoneses atacaron Nhpum Ga con ferocidad suicida desde finales de marzo hasta que el asedio se levantó 10 días después. Todos los días, cada sector del perímetro de los Merodeadores hizo frente a una sucesión de cargas y, a veces, a series de ataques simultáneos bien coordinados. Las fuerzas enemigas estaban cubiertas con cañones y obuses de montaña de 75 mm, cuya elevada velocidad inicial era ideal para batir los improvisados refugios. Asentados en Kauri, a unos 900 m de Nhpum Ga, sus proyectiles llegaban antes que los Merodeadores pudiesen ponerse a cubierto. Los francotiradores japoneses, ocultos en la densa vegetación que rodeaba la cota, eran un peligro constante y enervante durante el día, y por las noches disparaban en dirección al ruido que causaban los soldados al intentar ampliar sus refugios o para enterrar los restos putrefactos de las mulas muertas. La precisión de los francotiradores obligaba a los Merodeadores a permanecer ocultos en sus trincheras, de modo que se creó un serio problema sanitario. Los soldados arrojaban sus desperdicios lejos de los pozos de tirador pero el problema no desaparecía, agravado por los restos de 75 mulas muertas que, después de 36 horas en el húmedo calor de la ,jungla birmana, estaban hinchadas grotescamente y pobladas de moscas. Al rayar el alba del día 31, la artillería y los morteros enemigos abrieron fuego en preparación de un asalto coordinado contra tres flancos de la posición norteamericana. El grupo principal consiguió aislar el suministro de agua del batallón. Su pérdida fue muy grave: los hombres se vieron forzados a beber el agua turbia que se filtraba en los agujeros abiertos por la Sección de Zapadores y Demolición. Aunque la ración era magra, media botella por día, gran parte no se podía beber a causa de que algunas mulas muertas yacían en el agua. La escasez era crítica y McGee pidió un envío por vía aérea. Este llegó el 3 de abril: unos 2500 litros lanzados en sacos de plástico resistente. Pese a estar sometidos a bombardeos y ataques constantes, los Merodeadores estaban haciendo un buen papel frente a los japoneses. Hasta el 1 de abril sus bajas habían sido pocas: siete muertos y 25 heridos. Sin embargo, habían muerto unos 100 animales, cuyos cuerpos se pudrían en el perímetro. Su hedor se mezclaba con el de la descomposición de los cuerpos de unos 200 japoneses caídos en torno a la posición. A ello había que sumar las sanguijuelas, como recuerda un soldado: “Los uniformes estaban llenos de manchas negras, de sangre seca. La región estaba infestada de estos monstruos repulsivos, gusanos negros capaces de contraerse como bolas o estirarse hasta un par de pulgadas. Por desgracia, la madre naturaleza había dado a estos bichos la capacidad de abrirte una herida sin que te dieses cuenta cuando dormías. Pero cuando te descubrías uno y lo arrancabas, tenías tus problemas para cortar el flujo de sangre, ya que su saliva contenía un anticoagulante. Quien más quien menos siempre estaba sangrando, pero las mulas aún lo pasaban peor; sus grupas estaban siempre de color rojo y resbaladizas de sangre”. 
Aunque los hombres de McGee padecían sufrimientos inenarrables bajo estas condiciones, no cejaron en su agresiva defensa de Nhpum Ga. Una de las acciones más brillantes estuvo protagonizada por el sargento Roy Matsumoto. Cada tarde se internaba en la jungla a fin de obtener información acerca del enemigo, y de regreso de una de sus excursiones afirmó que los japoneses se concentraban para lanzar un ataque a gran escala contra una sección expuesta del perímetro. En esa zona, las trincheras estaban ocupadas por los 20 hombres del teniente McLogan y ya se habían revelado difíciles de defender. Según la información de Matsumoto, McLogan decidió evacuar la posición y retirar a sus hombres hasta la cima de una cota que dominaba la zona en peligro. Al amanecer los japoneses atacaron: abría la carga una sección reforzada, que inundó de granadas las trincheras vacías. Animado por el aparente éxito de su ataque, un oficial que blandía una espada ordenó a sus soldados continuar colina arriba. En la cumbre, los hombres de McLogan estaban esperándoles y abrieron fuego cuando el enemigo estaba a unos 15m de distancia. Cuarenta armas -fusiles y subfusiles- barrieron las filas japonesas. Otro grupo, que seguía los pasos del primero, fue atraído al matadero por los gritos de Matsumoto, que hablaba japonés, y sufrió una suerte similar. En total, 45 japoneses, incluidos dos oficiales, quedaron tendidos frente a los norteamericanos. Como reconocimiento a su valor y entrega, Matsumoto fue más tarde condecorado con la Legión del Mérito y la Estrella de Bronce. Mientras el 2.° Batallón mantenía su posición en Nhpum Ga, el 3° de los Merodeadores, en Hsamshingyang, intentaba perforar a través de las fuerzas japonesas. Antes del 2 de abril había progresado poco, amén de obligar al enemigo a retirarse de las posiciones que ocupaba en tomo a la base, pero ese día recibió una ayuda muy necesaria, un par de obuses de 75 mm y 400 proyectiles. Llegadas a las 09:30, esas piezas y sus sirvientes estuvieron preparados hacia las 11:00 Al día siguiente, el Coronel Charles Hunter, que había asumido el mando de los Merodeadores a raíz de que el 28 de marzo Merrill padeciese un infarto confió a sus oficiales las líneas maestras de su plan para liberar al 2° Batallón. El 3° atacaría el día 4 mediante su Agrupación de Combate Naranja a lo largo de la pista de Nhpum Ga, al tiempo que la Agrupación de Combate Caqui realizaba un avance por el flanco. Los obuses iban a ser empleados como medios de apoyo cercano contra los blocaos enemigos. El ataque debería comenzar a las 12:00 horas, y Hunter esperaba que McGee pudiese ser relevado al cabo de tres días. Pese a estos preparativos, los Merodeadores progresaron lentamente hacia sus objetivos debido a la implacable defensa japonesa. Uno de los mensaje: intercambiados entre el comandante Lew, al mando de la Agrupación de Combate Naranja, y el Teniente Coronel Beach, al frente del 3er Batallón, es bastante explicativo: “Los gordos [obuses de 75 mm] cañonean las posiciones en la ladera derecha de la cota -un impacto directo en una de ellas y los japoneses acuden desde otras. Cuando los gordos acaban con la ametrallador que dispara desde 200m al oeste de su objetivo actual, que tiendan una barrera móvil cota arriba. Nos preparamos para avanzar”. 
Más tarde, cuando la batalla se estancó en situación de tablas, el Capitán Burch, responsable de 5 Compañía de Asalto del batallón, informó de la tenacidad defensiva japonesa: “Estoy clavado por una ametralladora que tira desde la ladera occidental de la cota. Los obuses baten demasiado alto y no me sirven de nada. Mi lanzallamas intenta flanquear la posición por la derecha e intentará silenciarla, pero dudo que pueda acercarse lo suficiente. Veré de avanzar un poco más y me detendré cuando sea de noche”. La noche puso fin a los intentos de alcanza Nhpum Ga, pero los Merodeadores habían progresado bastante, los japoneses habían sido expulsado de algunos blocaos y elementos del 3er Batallón estaban a unos 1000 m del 2°. La situación cambió poco durante los dos días siguientes, pues los japoneses siguieron con sus asaltos contra la fuerza de McGee y se resistieron a avance del 3er Batallón. Sólo un pesado apoyo aéreo permitió a los Merodeadores ocupar terreno que según uno de los presentes: “Estaba devastado. Todos los árboles habían sido tronchados o acribillados a balazos o con metralla y el bambú parecía cortado por un machete descomunal. En los árboles aparecían los cuerpos de algunos japoneses, víctimas de una bomba de 225 Kg. caída la tarde anterior”.
El 6 de abril, la posición de McGee era crítica: su batallón había encajado 17 muertos, cuatro desaparecidos y unos 100 heridos. Escaseaban el agua y la comida, y muchos de los hombres estaban demasiado débiles para resistir más ataques. Al día siguiente, empero, McGee recibió la noticia de que el 1er Batallón había llegado desde Shaduzup y que las fuerzas de refresco estaban a sólo 500 m. Esa tarde, Hunter ordenó que todos aquellos hombres del ler Batallón disponibles, unos 250, se preparasen para atacar a los japoneses al sur y al oeste de Nhpum Ga, acción que serviría para apoyar el avance del 3er Batallón. El asalto se ejecutó en la mañana del día 8 y alcanzó su objetivo al anochecer. Tras una noche muy tensa, al amanecer el 1er Batallón comenzó a avanzar sobre Kauri. Sorprendentemente, encontró muy poca oposición y a medida que progresaba se hizo evidente que el enemigo se había retirado precipitadamente. En lo que habían sido sus posiciones se encontró un equipo abandonado y comida a medio guisar. El asedio de Nhpum Ga había durado diez días, en los que el 2° Batallón de los Merodeadores había librado una valiente acción en retaguardia contra un enemigo tenaz e implacable, El batallón había tenido 25 muertos, pero había dado cuenta de unos 400 japoneses. |
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