| Esparta vs Atenas. La guerra del Peloponeso. La mejor infantería del siglo V a.C. se enfrenta a la poderosa armada ateniense en un conflicto de dimensiones internacionales. |
Esparta. En el siglo V a.C. Esparta contaba con una infantería considerada como la mejor del mundo, pero ¿Cómo se había creado?Todo comenzó en la segunda Guerra Mesenia. Hacia el año 670 a.C. cuando Esparta trataba de controlar todo el sur del Peloponeso y convertir en siervos a sus habitantes. Ya lo había conseguido antes en la llanura Laconia y ahora intentaba expandir su área de control más al norte.Argos era una ciudad del Peloponeso de gran tradición militar, participó en la guerra de Troya muchos siglos antes, y tenía la mejor infantería del momento formada por hoplitas. El soldado hoplita llevaba armamento pesado, su nombre procede de la palabra griega que sirve para designar el escudo redondo de madera cubierto por una fina capa de bronce (hoplon); como arma ofensiva utilizaban la lanza de unos 2 m de largo con punta de bronce, una espada corta, y llevaban coraza, glebas y un casco de bronce. La enemistad de Argos con Esparta venía de lejos, y no dudó en intervenir en la guerra apoyando a los mesenios, consiguiendo infligir una severa derrota a los espartanos en el año 669 a.C. Esta derrota haría cambiar la concepción del ejército y la propia estructura de la sociedad espartana.
Esparta adoptó el sistema de falange hoplita desarrollado por los argivos y lo llevó a sus máximas cotas de perfección, instaurando un sistema educativo cuyo fin era crear soldados altamente disciplinados que convivían en grupos, dándole un gran factor de cohesión cuando, formando una falange, se enfrentaban al enemigo. Atribuida al mítico legislador Licurgo, la nueva “Retra” (constitución) tenía un carácter netamente militar y un origen divino, pues Licurgo había recibido este conjunto de leyes del propio dios Apolo. De esta manera, todo aquel que no la cumpliese estaría desafiando al mismísimo Dios. El sistema controlaba al ciudadano desde su nacimiento hasta su muerte. Nada más nacer el niño (o la niña) espartano era examinado por un consejo de ancianos que decidía si podía vivir o no. Sí el recién nacido tenía cualquier tipo de defecto físico era abandonado al pie de una montaña, si superaba esta primera prueba, el niño vivía con sus padres, sobre los que recaía una primera etapa formativa a la que contribuían unas niñeras especiales famosas en toda Grecia. A los 7 años, entraba en el sistema educativo llamado “agoge”, dirigido por un legislador de muchachos (paidonomos), donde los niños eran divididos en secciones a cargo de un joven (eiren), que se encargaría de su preparación. En la agoge, la formación intelectual pasaba a un segundo plano en beneficio de la educación física y el fortalecimiento del cuerpo con todo tipo de pruebas en las que a veces había algún muerto. En la fase final de la educación, los “alumnos” eran abandonados desnudos y sin alimento con la intención de que supieran buscarse el sustento y lograsen sobrevivir en las condiciones más duras. El código de honor espartano impedía a cualquier soldado retroceder en batalla e incluso se podía perder la condición de espartiata si se era el único superviviente de la contienda; así se constituyó el ejército espartano que después de su heroica actuación al mando de Leónidas en la batalla de las Termópilas y de la gran victoria de Platea, también ante los persas, fue considerado el mejor del mundo. Con esta imponente fuerza terrestre Esparta había consolidado una red de alianzas con otras ciudades de la Península formando la Liga del Peloponeso que en el último tercio del siglo V a.C. se enfrentaría a la Liga Ático-Délica comandada por Atenas.
El preludio de la guerra. Una vez derrotados los persas por la coalición de ciudades griegas en la batalla de platea (479 a.C.), las dos polis más poderosas de entre los griegos comienzan a distanciarse nuevamente. La Liga Helénica formada para defender a los griegos de la invasión persa se reúne en corintio, donde surgen desavenencias. Esparta cede el mando de la flota al ateniense Arístides, pasando a convertirse en la Liga Ática o Ático-Délica, pues la sede donde se reunían sus integrantes para decidir la política a seguir se estableció en la isla de Delos, donde también residiría el tesoro de la Liga. Pero la completa aniquilación de la fuerza militar persa en la desembocadura del rio Eurimedonte en Panfila (469 a.C.) aleja definitivamente el peligro persa y la Liga pasó a defender los intereses atenienses que esperaban ampliar su esfera de influencia. La Liga exigía un pago en naves o en metálico por pertenecer a la alianza de la que no se podía salir. Así las polis griegas habían pasado de yugo persa al ateniense y fueron varias las que intentaron librarse sin éxito. Naxos (468 a.C.) y Tasos (467 a.C.) tuvieron que pagar elevados tributos por su osadía y fueron obligadas a demoler sus murallas. Temístocles autor de la nueva flota ateniense y vencedor en Salamina es ostracitado y Cimón, otro noble ateniense, gana protagonismo. Las relaciones entre ambas polis mejora, pues Cimón es proespartano y quiere consolidar una paz duradera. Pero entonces un suceso hace que la relación entre ambas polis tome un rumbo distinto. Un terremoto sacude Esparta en el año 464 a.C. ocasión que aprovechan los mesenios para sublevarse. Mantener este pueblo "esclavizado" era una prioridad fundamental para los espartanos, en el cual basaban su sistema de vida. Los hilotas ("esclavos" mesenios) producían en las granjas el sustento de los espartanos, que se dedicaban en exclusividad al entrenamiento militar. Esta fuerza militar se emplearía fundamentalmente de manera disuasoria, para evitar posibles levantamientos mesenios, pero la gran cantidad de víctimas provocadas por el seísmo mermó considerablemente la fuerza hoplítica espartana provocando el alzamiento. Los mesenios se hacen fuertes en el monte Itome y Esparta decide pedir ayuda a los atenienses. Cimón logra convencer a la Asamblea, no sin grandes dificultades, a enviar un contingente. Pero nada más llegar las tropas atenienses comienzan a surgir suspicacias con los peloponesios que no se fían de las verdaderas intenciones de los recién llegados. Los soldados atenienses recriminan a los espartanos la situación de esclavitud a la que tienen sometida a los mesenios, que al fin y al cabo eran un pueblo griego. A los espartanos no les pareció bien el cariz que tomaban los acontecimientos y decidieron declinar la ayuda ateniense, creando un conflicto en Atenas que le costó el ostracismo a Cimón y provocó un aumento del antiespartanismo en toda el Ática. Atenas entró entonces en la era de Pericles que conduciría a la polis a sus máximas cotas de poder, arte, ciencia y literatura. Si Esparta era una potencia terrestre, Atenas lo era en el mar. Temístocles había creado una gran flota a comienzos del siglo V que fue fundamental para derrotar a los persas y Pericles la utilizará ahora para ampliar el área de influencia ateniense. En el 456 a.C. la Liga Ática se anexiona Trecena y Egina, esta última tras largo asedio, y conquista territorios en el Peloponeso. Pero, sobrevalorando su poderío, Atenas envía una imponente armada formada por 250 barcos rumbo a Egipto (454 a.C.), pero la expedición fracasa y la flota es totalmente aniquilada. Este importante revés produce un estancamiento en su política expansionista y La Liga Helénica (simmaquía) se transforma en un imperio (arqué); en el cual la Asamblea ateniense es el único órgano decisorio; transladándose el tesoro de la alianza de Delos a Atenas. En el 451 a.C. Cimón regresa a Atenas de su exilio y logra un armisticio con Esparta por 5 años, pero fallece al poco tiempo y Atenas inicia un acercamiento a Persia, firmándose la paz de Calias en el 449 a.C. por la cual los persas renuncia a realizar acciones en el Egeo y Atenas por su parte se compromete a dejar Egipto y Chipre a los asiáticos. En el 445 a.C. se firma un tratado de paz por 30 años en el que Esparta reconoce la hegemonía naval ateniense y recupera las posesiones del Peloponeso, territorios que por otra parte le sería difícil mantener a la Liga Ática. Pero el imperialismo ateniense se va haciendo cada vez más intervencionista, exigiendo el pago de altos tributos a los aliados, que son gestionados directamente por Atenas y se emplean fundamentalmente en embellecer la ciudad con magníficas construcciones. En las polis más predispuestas a la sublevación se establecen guarniciones o se impone un cambio de gobierno (democrático) afín. Todas estas acciones hacen crecer el malestar en muchas ciudades, ocasión que aprovecha Esparta para presentarse como salvadora de las polis oprimidas y propiciando gobiernos oligárquicos amigos. Así las cosas, la paz firmada entre ambos bloques no podía durar mucho. En el 441 a.C. una nueva defección se produce en la Liga Ática, la isla de Samos decide abandonar la alianza y la actuación de Pericles no se hace esperar; desembarca y derroca el gobierno oligárquico, marcando a hierro a los rehenes. Transcurrido poco tiempo el sátrapa de Lidia envía ayuda a la resistencia, que logra recuperar la isla y liberar a los prisioneros. Finalmente Samos cae del lado ateniense cuando Pericles se presenta con una gran flota. La guerra abierta no se produce gracias a que Esparta no interviene en favor de los oligárquicos. Las cosas se complicarían cuando en el 433 a.C. se desencadena una guerra entre Corinto y su colonia Córcira que pide ayuda a Atenas. La asamblea ateniense decide intervenir, ya que la guerra parece inevitable y Córcira posee una flota importante que podría caer en manos enemigas. La flota ateniense evita el contraataque Corintio manteniendo a Córcira como aliada, pero las relaciones con éstos llegan a su punto más bajo. Los conflictos se multiplican y ese mismo año la ciudad de Potidea, fundada por Corinto, exige salir de la Liga Ática por las duras condiciones a que está sometida. Los atenienses asedian la ciudad y para debilitar aún más el poder de Corinto imponen un bloqueo comercial a Megara, polis estrechamente vinculada a éstos y miembro de la Liga del Peloponeso. Corinto y Megara insistieron a Esparta para que se decidiese a entrar en el conflicto, en el que hasta ahora había mantenido una posición testimonial. Finalmente, cuando los corintios amenazan con abandonar la Liga del Peloponeso y buscar otros aliados, los embajadores espartanos parten hacia Atenas reclamando el fin del asedio a Potidea y la derogación del decreto contra Megara, pero la asamblea ateniense animada por el discurso de Pericles decide no ceder ante los espartanos, comenzando así oficialmente la guerra.  La guerra arquidámica 431-421 a.C. Llamada así por el rey espartano Arquídamo II, comienza con un ataque por sorpresa de Tebas sobre Platea, aliada de Atenas, cuyos habitantes logran reponerse del choque inicial, llevando la lucha a las callejuelas de la ciudad donde los tebanos son masacrados.Pericles sabedor de la supremacía terrestre espartana ordena a la población evacuar el Ática y refugiarse en el interior de los muros de la ciudad. Los cultivos son abandonados y el ganado llevado a las cercanas islas de Salamina y Eubea. Atenas se abastecerá por mar y la superioridad naval garantizará los suministros. Estos eran los planes de Pericles y en principio estaban dando resultado. En el 431 a.C. Arquídamo invade un ática despoblada arrasando los campos, situación que se repetirá todos los años en época de cosecha hasta el 425 a.C., todos menos el 429 a.C. Ese año fue catastrófico para los atenienses, pues ocurrió algo que no había sido previsto por Pericles, la peste. Seguramente uno de los numerosos barcos llegados oriente con el preciado grano trajo la epidemia a la ciudad. Miles de personas conviviendo en un espacio tan reducido hizo que la enfermedad se propagase rápidamente y hasta el propio Pericles sucumbió por la mortal enfermedad. Los atenienses no solo estaban desesperados por la terrible epidemia sino que habíanperdido a quien fue su guía durante varios lustros y autor del plan para derrotar a Esparta. Dos hombres de ideas opuestas se disputan el lugar dejado por el difunto líder : Nicias, partidario del fin de las hostilidades y Cleón decidido a continuar la contienda a cualquier precio. Las ideas de Cleón se impusieron cuando en el 428 a.C. la ciudad de Mitilene en la isla de Lesbos se sublevó. Atenas envió una escuadra que la obligó a capitular y por iniciativa suya se mandó ejecutar a todos los hombres y esclavizar a mujeres y niños, pero aunque al día siguiente la asamblea recapacitó y se anuló la sentencia, esta acción pone de manifiesto el grado de brutalidad que Cleón estaba dispuesto a emplear para alcanzar sus objetivos. Poco después Atenas decide enviar una flota a Sicilia para ayudar a la ciudad de Leontinos en contra de Siracusa, aliada de Esparta. Esta no será la única vez que los atenienses pongan sus ojos en la isla. La máxima de Pericles de no ampliar las fronteras en tiempo de guerra será olvidada y Atenas sufrirá las consecuencias. Pero antes de la segunda expedición de funestas consecuencias, Atenas tuvo en su mano la oportunidad de resolver la contienda de manera favorable. En el 425 a.C. una flota comandada por Cleón y Demóstenes tomó la isla de Esfacteria, situada al sur de Pilo, consiguiendo 300 prisioneros entre los que se encontraban 120 espartiatas. Ante esta nueva situación Esparta pide la paz con unas condiciones muy ventajosas para Atenas, pero los atenienses, animados por la victoria y siguiendo los planteamientos de Cleón rechazaron el armisticio. La intención de Cleón era utilizar a los prisioneros como moneda de cambio y amenazó con ejecutarlos si se producían más ataques sobre el Ática. Arquídamo no volvería a arrasarla por el momento. Pero entonces entró en acción Brásidas, general espartano que consiguió atravesar Beocia, Tesalia y llegar hasta la península Calcídica ganando a su paso ciudades para la causa espartana. Finalmente, en el 422 a.C. Brásidas y Cleón se encuentran en Anfípolis pereciendo ambos en la batalla. Después de 10 años de guerra, el desgaste sufrido por ambos bandos era importante. Atenas con una población diezmada por la peste, con los campos arrasados y con las arcas bajo mínimos no podía seguir combatiendo mucho más tiempo. Por su parte Esparta padecía una crisis demográfica y quería ver liberados a los prisioneros capturados en Esfacteria. Además el tratado de no agresión con sus sempiternos rivales, los argivos, espiraba ese mismo año. Si al estado de ambas ciudades le añadimos que los mayores defensores de la contienda en cada bando, Brásidas y Cleón, habían caído en el campo de batalla, se explica que en el 421 a.C. se firmase la paz, llamada de Nicias por éste su máximo impulsor.Pero el tratado no contó con el beneplácito de las ciudades de Corinto y Megara, entre otras, que se negaron a firmar por no ver reconocidos sus derechos, formándose una complicada red de alianzas.La delicada situación se complico con la entrada de Argos en escena, que atacó Epidauro, aliada de Esparta. Corinto, Argos, Elis y Mantinea se unen dejando a Esparta en una mala situación, pero la maquinaria hoplítica se pone en marcha y los espartanos derrotan a la coalición en Mantinea, gracias que sus capitanes desobedecieron las órdenes, recuperando su hegemonía en el Peloponeso. Atenas lejos de mantenerse inactiva continuó, si cabe con más ímpetu, su política expansionista. La neutral isla de Melos fue acusada de traición y anexionada automáticamente. Todos los hombres fueron ejecutados y esclavizadas sus mujeres, sin que esta vez se retractase la asamblea. Esta fiebre colonialista tuvo su punto culminante en la segunda expedición a Sicilia que marcaría un punto de inflexión en la guerra. En el 416 a.C. La ciudad siciliana de Segesta es atacada por Selinunte aliada de Siracusa, éstas últimas en la órbita espartana. Segesta pide ayuda a Atenas cuyos habitantes entusiasmados por la idea de ampliar su radio de influencia en el Mediterráneo occidental y animados por demagogos como Alcibiades, un hombre sin escrúpulos que sólo buscaba su propio provecho, deciden mandar una expedición a la isla. En un principio el contingente iba a ser reducido, pero Nicias en un intento de impedir que la expedición se llevase a efecto expuso los peligros que se corrían con tan peligrosa y lejana empresa. Los atenienses lejos de desistir decidieron incrementar el número de hombres y trirremes que formarían parte de flota, Nicias había fracasado. 260 naves, 30.000 hombres y grandes cantidades de suministros formaban el contingente que se fletó hacia Sicilia en el año 415 a.C. Los atenienses despidieron la expedición con júbilo ignorando el macabro final que correría la aventura. Ya desde un principio comenzaron a marchar mal las cosas. Para empezar la expedición llevaba 3 comandantes cada uno con una visión distinta de cómo llevar a cabo la misión. El más osado era sin duda Alcibiades que defendía la anexión de territorios en la isla, Lámaco por su parte sólo quería repeler la agresión sobre Segesta y Nicias ni siquiera creía que se debiera mandar contingente alguno. Para agravar más las cosas unas estatuas protectoras fueron mutiladas la noche antes de la partida, síntoma de un mal presagio. Una vez la flota hubo partido, varios atenienses acusaron a Alcibiades de ser el autor del sacrilegio realizado a las estatuas y un trirreme partió a buscarlo para que pudiera ser juzgado. Alcibiades fue apresado, pero en el viaje de regreso, tras una hábil maniobra consiguió escapar buscando refugio en Esparta donde se dedicó a informar al rey Agis de las intenciones atenienses. En Sicilia tampoco marchan las cosas bien, la falta de caballería impidió a los atenienses aprovechar sus victorias iniciales. Se dedicaron entonces a construir un muro que aislase a Siracusa del resto de la isla, operación que le costó la vida al propio Lámaco; además los sicilianos lo impidieron levantando un contramuro, esto hizo que la situación se estancase y la Asamblea ateniense decidiera enviar refuerzos al mando de Demóstenes. Los espartanos aconsejados por Alcibiades envían a Gilipo, su mejor general, poniendo fin a la frágil paz de Nicias. La guerra decélica 413-404 a.C. La llegada de Gilipo a Sicilia significó para Siracusa y Selinunte un compromiso claro de los espartiatas con su causa, propiciando que la moral de las tropas aumentase y que gracias al adiestramiento realizado por el general espartano consiguieran derrotar a los atenienses. Aislados, con la flota bloqueada y lejos de su hogar los atenienses deciden realizar un ataque con todos sus barcos para lograr romper el cerco al gran puerto siracusano. Pero al intentar evacuar a todos los hombres en las naves, éstas se volvieron demasiado pesadas para atravesar la barrera formada por las embarcaciones enemigas, que atadas unas a otras cerraban toda la ensenada. Tras la batalla, esa misma noche, perdieron su última oportunidad de escapar, pues los Siracusanos y sus aliados se dedicaron a festejar el triunfo dejando sin vigilancia la salida de la ensenada. Finalmente los atenienses deciden huir hacia el interior, pero sin provisiones ni agua y hostigados por la infantería ligera enemiga acaban sucumbiendo. Nicias y Demóstenes son ejecutados y los pocos supervivientes morirán trabajando en las canteras de Sicilia como esclavos. Cuando llegaron a Atenas las terribles noticias, el desanimo se adueñó de la polis, miles de hombres habían muerto y cientos de barcos, incluidos 200 trirremes y grandes cantidades de material bélico se habían perdido.Siguiendo los consejos del traidor Alcibiades Esparta continuó arrasando el Ática, pero esta vez lo harían desde una posición más cercana, ocupando la ciudad de Decelia, manteniendo de este modo un contingente permanente en territorio ático. Esto produjo en Atenas una crisis que terminó con un cambio de régimen político, que llevó al poder a un grupo de oligarcas. Así se estableció un gobierno llamado de los 400. Pero Alcibiades, en una nueva maniobra, se sumó a la flota estacionada en Samos capitaneando la insurrección contra los oligarcas, que ante la presión dejan sus cargos, reinstaurándose la democracia. Alcibiades, habiéndose ganado el favor del pueblo, y con el cargo de estratego de la flota, logra derrotar a la Liga del Peloponeso en Cinosema (411 a.C.). Obligando a los espartanos a proponer de nuevo la paz, pero nuevamente la asamblea rechazada el armisticio, perdiéndose una oportunidad única de conseguir algo positivo. La flota peloponesia se hace más fuerte gracias al apoyo persa y en el 406 a.C. Alcibiades es derrotado en Notion lo que significó su desaparición definitiva de la escena política ateniense. Con esta victoria y la irrupción en la guerra de Lisandro, jefe de la flota peloponesia, las cosa empeoraron para los atenienses, aunque aún pudieron llegar a un buen acuerdo al conseguir derrotar a los espartanos en la batalla naval de Arginusas pero sus generales acusados de no rescatar a los náufragos fueron ejecutados con la única oposición de Sócrates que también correría su misma suerte. La pérdida de sus mejores generales fue determinante para que un año más tarde Lisandro derrotase a los atenienses en la batalla de Egospótamos. Tras esta batalla Atenas pierde su hegemonía marítima y sin una flota que proteja sus convoyes de abastecimiento se ve obligada a capitular en el 404 a.C. Corinto y Tebas exigieron a los espartanos su destrucción, pero éstos conscientes del poder que estaban adquiriendo estas ciudades decidieron establecer en Atenas un gobierno títere que actuase de contrapeso a estas polis. El gobierno de los 30 tiranos duró poco y años más tarde, la arrogancia de Esparta frente a los demás griegos y la alianza de atenienses y tebanos llevaron a Grecia a una lucha entre ciudades que favorecerá la entrada de una nueva potencia en la escena internacional. Será el momento de Macedonia que de la mano del gran Alejandro impondrá su dominio conquistando un enorme imperio. |
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Escrito por: Nihil () on 13-09-2007 11:59