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Un solo hombre en Holtzwihr
lunes, 05 de noviembre de 2007
 

Escrito por GuTiX,


Audie Murphy obtuvo la Medalla de Honor en un duro enfrentamiento en Colmar, Francia y acabó siendo el soldado americano más condecorado de la Segunda Guerra Mundial.

 En una tarde muy fría de 1945 la Compañía B del 15 Regimiento de la 3ª División de Infantería fue atacada en las afueras de Holtzwihr, Francia, por seis tanques y unos 250 soldados de infantería alemanes, quienes estaban determinados a arrebatar Bois de Riedwihr a los americanos. La verdad es que su compañía había sido diezmada en gran número y no podría resistir la acometida alemana, el primer Teniente Audie L. Murphy ordenó a sus hombres retroceder internarse en la seguridad del bosque. Después de gastar toda su munición de su carabina Murphy se dispuso a retroceder. De repente divisó una ametralladora de calibre 50 en la torreta de un tanque ardiendo. Sabiendo que su posición tenia que ser aguantada a cualquier coste, Murphy se encaramó y empezó a disparar contra los alemanes que venían.

Murphy, nativo de Tejas, destinado a convertirse en una estrella de cine de la posguerra, mantuvo valientemente su posición durante la ofensiva de Colmar , lo cual eventualmente condujo a los alemanes fuera de sus últimas posiciones en terreno francés. El papel de la 3ª División de Infantería en la ofensiva fue avanzar cerca del Bois De Riedwihr, un bosque grande en el sector norte de la bolsa de Colmar que se estrechaba entre los pueblos fortificados de Riedwihr y Holtzwihr. El Teniente Coronel Keith Ware, funcionario ejecutivo del 15 Regimiento, recordó más tarde cuán imperativo debía ser asegurar el bosque, explicando, “ Su posesión fue de importancia cardinal, ya que el bosque dominaba la fortaleza alemana de Holtzwihr, la reducción de la cual era esencial en la realización de las tareas ofensivas de la 3ª División.”

En 23 de enero, el 30 Regimiento de la 3ª División de Infantería, capturó el bosque y alcanzó las afueras de Holtzwihr y Riedwihr, donde los americanos encontraron 10 tanques enemigos y cañones autopropulsados antitanques acompañados de por lo menos 100 soldados de infantería. El resultado fue desastroso. Sin cobertura e incapaz para cavar trincheras en la tierra congelada, la unidad americana fue hecha picadillo. Deshecha, con pocas fuerzas y muy mal organizada, el 30 Regimiento se vio forzado a retirarse del Bois De Riedwihr.

El 15 Regimiento recibió órdenes para volver a tomar ese mismo terreno al día siguiente. La subsiguiente lucha fue tan furiosa que la Compañía B del regimiento, entre otras, fue diezmada en gran número. Con excepción del Teniente Murphy, todos los oficiales fueron liquidados, y 102 de los 120 hombres alistados en la compañía estaban muertos o heridos antes de que pudieran alcanzar sus posiciones asignadas. Durante la medianoche del 25 de enero, la Compañía B había penetrado en 600 yardas en el bosque y estaba al norte de la posición de Holtzwihr.

En una hora los nuevos suministros alcanzaron a los fatigados supervivientes de la Compañía B. Después de que los hombres fueron reabastecidos, se les ordenaron avanzar al sur del bosque, cara al pueblo de Holtzwihr, y tomar la línea hasta que llegaran los refuerzos. Avanzando en la nevada oscuridad a primeras horas de la mañana, los hombres alcanzaron su posición antes del amanecer. Una vez allí, los soldados comenzaron el inútil intento de cavar trincheras en la tierra congelada.

Murphy más tarde recordó la frustración de sus hombres: “ Esa noche parecía inusualmente larga y la nieve más fría de lo que en mi vida pude soñar. El sonido de las palas en la tierra congelada golpeaba mis tímpanos como un loco. Los 18 hombres dejados en la Compañía B habían estado cavando en la endiablada nieve cubierta de granito y el único beneficio recibido fue el ejercicio, lo cual les evitó el agarrotamiento del frío. Y aun cuando uno dejaba de cavar había que caminar por los alrededores para que no se congelaran los pies"
Murphy, quien había asumido el control de la exhausta compañía durante la noche, temió un ataque al amanecer y estaba preocupado por que sus hombres no pudieran plantar cara a un asalto. “ Extraño, pero parecía que el amanecer significaba más que cualquier otra cosa del día o de la noche para un soldado de infantería ” dijo esa tarde llena de incertidumbre. “ Es un hora convencional para atacar o ser atacado.”

Milagrosamente, a medida que abría el nublado amanecer, dos cañones autopropulsados M10 del Batallón 601 del Teniente Coronel Walter E. Tardy llegó justo a tiempo para apoyar la posición de la Compañía B. Pero para alivio de Murphy y sus hombres, los alemanes no atacaron al romper el día. Murphy se aprovechó del momento de calma inesperado para empezar a formar sus líneas, usando un M10 y cinco vehículos blindados de la Tercera Tropa de Reconocimiento para proteger su flanco derecho. La Compañía A conectó holgadamente con su flanco izquierdo. El segundo autopropulsado seleccionó una posición aproximadamente 40 yardas delante de las líneas. Murphy luego estableció su puesto de mando en un canal de desagüe 10 yardas detrás del tanque. Mantuvo contacto con el cuartel general del batallón, una milla hacia atrás, por un teléfono de campo.



La Compañía B fue "estirada a través del culo de una U grande cuyos lados estaban formados por dos dedos grandes de árboles dirigidos hacia Holtzwihr", recordaba Murphy . El pueblo fortificado estaba ahora a simple vista sobre los campos nevados. Los dos tanques se apostaron en una estrecha carretera de tierra que se adentraba en el bosque. Murphy supo que los blindados alemanes tendrían que avanzar a lo largo del camino. Por la tarde temprano, telefoneó al cuartel general del 1er Batallón para las instrucciones de última hora. Fue informado que el 2º Batallón del 30 Regimiento, aún no había llegado a reforzar a su compañía. “ Aguante su posición ” fueron las órdenes.

A las 14:00 horas el 26 de enero de 1945, los blindados alemanes y la infantería se movieron de Holtzwihr, precedido por un bombardeo. “Desde mi poco profundo emplazamiento vi el contraataque formado por seis tanques y aproximadamente 250 soldados de a pie vestidos con trajes blancos” recordaba Murphy, “ así que sería imposible divisarlos a menos de una milla. Alerté al los hombres y corrí en busca del teléfono de campo y llamé al oficial de artillería en el cuartel general del batallón y organicé al 2º Batallón para disparar. No medió tiempo de terminar cuando todo infierno se desató. Los alemanes habían iniciado su andanada preliminar. ” El soldado de primera clase Donald Eckman recordó: “podías ver los gallardetes en las antenas de los tanques alemanes....cautivando nuestra atención de inmediato....También vimos una marea enorme de infantería blanca viniendo hacia nosotros.”

 La infantería pertenecía a la 2ª División de Infantería Alemana, que había sido transferida a la región de Colmar desde Noruega. Los hombres habían estado adiestrados para operaciones en áreas montañosas. Las compañías individuales de esta división fueron traídas de Noruega y enviadas a las líneas tan pronto como llegaron. Trayendo esta división de élite a la acción en Holtzwihr, los comandantes alemanes demostraron cuán vital creían que era tomar una cabeza de puente al Oeste del Rin. El objetivo táctico alemán fue tomar el control de la carretera que llevaba de Holtzwihr directo a la posición de Murphy y en el bosque, más allá del cuartel general de regimiento. Si tenían éxito, el ataque enemigo claramente amenazaría la posición entera de la 3ª División. Murphy reconoció la importancia de aguantar la carretera a cualquier costo.

Una vez que el enemigo estaba dentro del rango, los autopropulsados de Tardy comenzaron a disparar. Desafortunadamente, sus proyectiles de 90mm rebotaron sin posibilidad de daño alguno en los lados de los blindados alemanes. “ Vi los tanques enemigos recibir impactos directos ” dijo Murphy, pero la andanada resultó ser ineficaz contra los pesados blindajes alemanes. Avanzando y disparando despiadadamente, dejaron fuera de combate al los servidores de una ametralladora de la Compañía B. Luego el M10 de atrás fue alcanzado por un proyectil del 88 que perforó su delgada armadura y mató al comandante y al artillero. Los miembros de la tripulación supervivientes corrieron a toda prisa fuera y se retiraron en el bosque.

Audazmente, la tripulación del tanque de cabecera, después de sobrevivir a varios impactos cercanos, lanzó un ataque por su propia cuenta. El Sargento Mayor Joseph Tardiff y el soldado Robert Hines dispararon simultáneamente con las ametralladoras de calibre 30 y 50, matando a los soldados de infantería enemigos que se aproximaban. Repentinamente, sin embargo, la tripulación perdió el control del tanque cuando trataron de hacer maniobras para colocarse en una mejor posición de tiro. El vehículo se deslizó fuera de la carretera y se metió en un canal de desagüe, dejando su armamento principal en un ángulo inútil que impidió apuntar al enemigo. Rápidamente atorado en la zanja, se convirtió en un blanco facilísimo para fuego alemán. La tripulación trepó afuera y se retiró precipitadamente al bosque.

Con ambos antitanques americanos fuera de acción y gran cantidad de infantería enemiga y blindados moviéndose en su posición, Murphy se dio cuenta de que los restos de su compañía ya no podrían aguantar. Ordenó a sus hombres retroceder hacia la seguridad del bosque mientras él se quedó atrás, dirigiendo el fuego de la artillería. El soldado de primera clase Irving Kelly estaba reacio a dejar a Murphy. “ Recuerdo que estaba muy enfadado cuando Murph nos dijo que regresáramos, ” recordó Kelly. “ Queríamos quedarnos y pelear a su lado. Recuerdo muy claramente que el Sargento Harold Corl y yo fuimos los últimos dos en dejarlo.” Debido a un problema técnico con el observador de avanzada el Teniente 1º encargado de la radio, Walter Weispfenning, Murphy permanecía en su puesto, dirigiendo el fuego de la artillería a través del teléfono de campaña. “ No fue un acto heroico, ” dijo Murphy. “ Creí que si uno podía hacer el trabajo, por qué arriesgar las vidas de otros.”

Ordenó el fuego directamente encima de los alemanes que avanzaban, comunicando las instrucciones del objetivo al cuartel general del 1er Batallón al mismo tiempo que disparaba a la infantería enemiga con su carabina. “ Amaba a esa artillería, ” recordaba Murphy. “ Podía ver a los Krauts desaparecer en nubes de humo y nieve, oyéndolos gritar y dar alaridos, pero aun así siguieron adelante como si nada los detuviera ” Los alemanes habían avanzado a 50 yardas de Murphy cuando un teniente nervioso del cuartel general del batallón preguntó por la posición del enemigo. Murphy contestó, “ Si espera un minuto le diré a uno de esos bastardos que hable con usted”.

Después de agotar la munición de la carabina, Murphy se disponía a retroceder cuando la ametralladora de calibre 50 de la torreta del M10, que estaba ardiendo, atrajo su atención. Pronto el fuego alcanzaría el combustible del vehículo y la munición, pero Murphy sabía que era su única oportunidad para detener los alemanes. Trepó a la torreta del tanque y empezó a rociar con la gran 50 al enemigo. El soldado de primera Anthony V. Abramski más tarde dijo, “ vi al Teniente Murphy subirse encima del tanque ardiendo mientras las ráfagas de metralletas de la infantería enemiga impactaban en el blindado.”

 Murphy sabía que la 50 no tendría efecto en los tanques, así que concentró su fuego en la infantería que avanzaba. “ No desaprovecharía mi munición en algo que con impactos directos de 90mm no podían detener, ” dijo. “ Me concentré en los soldados de a pie, creyendo que los tanques no avanzarían muy lejos sin ellos. ” El soldado Charles Owen, uno de los 18 hombres de la Compañía B, vio con temor como Murphy acribillaba al enemigo. “ Tío, fue muy efectivo con esa 50 ” dijo Owen. “ No sé si había practicado alguna vez con una 50 o no. Pero a los alemanes les daba una miedo portal los calibres 50; tenían incluso capacidades antiblindaje.”

Otro observador, el Sargento Elmer Brawley, quien presenció el enfrentamiento desde el margen del bosque, agregó, “ Los soldados de infantería alemanes se acercaron a 10 yardas del Teniente Murphy, quien les mató en el campo, en los prados, en el bosque en cualquier sitio donde los veía.” El fuego mortífero de Murphy en la infantería de apoyo al final forzó a los tanques a regresar a un área delante del bosque. “ Esos tanques añadieron su fuego mortal al de la artillería Kraut y al fuego de armas cortas que caía en abundancia en la posición del teniente ” dijo Brawley.

El humo que ondeaba del tanque, combinado con el constante rugido de batalla, impidió a los alemanes detectar desde donde venían las ráfagas de la ametralladora. Según Murphy, “ Con todo el restallido de armas de fuego y grandes explosiones estallando en todas partes, probablemente no oyeron mis ráfagas y mucho menos adivinar su punto de origen.” Aunque el humo proveyó alguna protección, también interfirió la visibilidad de Murphy, lo cual dio a algunos soldados enemigos la oportunidad de avanzar a rastras inadvertidamente por su flanco derecho. Escribió: “ Cuando primero los vi, se habían detenido en el canal de desagüe directamente delante de mí y discutían algo frenéticamente. Presioné el gatillo y lentamente perforé los cuerpos que cayeron abajo apilándose.”

De repente dos proyectiles del 88 se estrellaron contra el tanque. La conmoción y la sacudida de la explosión tiraron violentamente a Murphy contra de la torreta, casi tirándole al suelo. “ Al teniente Murphy fue envuelto por nubes de humo y grandes llamas, ” recordó Weispfenning. Milagrosamente, Murphy logró mantener la calma y continuó disparando la ametralladora. El único momento en que dejó de disparar fue cuando tuvo que volver a cargar o transmitir las coordenadas de fuego a la artillería. Años más tarde, mostrando su característico ingenio, Murphy comentó: “ Recuerdo que el infierno se apoderó de mí, pero eso no era nada nuevo. También recuerdo que fue la primera vez desde hacia tres día que mis pies estaban otra vez calientes.”

Asombrosamente, su suerte continuó hasta que rompieron la nubes grises lo suficiente para que los cazabombarderos americanos pudieran unirse al campo de batalla. Después de oír el sonido glorioso de los aviones aproximándose, Murphy hizo a la artillería señalar las posiciones alemanas con granadas de humo así los pilotos podrían empezar a ametrallar a baja altura. El ataque enemigo, aunque empezaba a disminuir, aún presionaba hacia adelante. Otra vez, la infantería amenazaba con invadir la posición, ahora sostenido por un solo americano. En un atrevido movimiento, Murphy continuó pidiendo fuego de artillería, incluso cayendo cerca de él por entonces. "Me imaginé que podría tener suerte con esa andanada si los Krauts también la tenían" dijo él.

Con la renovada barrera artillera, los alemanes finalmente se percataron que alguien los tenia puesto en el centro de la artillería. Sin embargo, todavía no podían localizar el origen de las ráfagas de ametralladora que los estaban diezmando. Un grupito de alemanes logró infiltrarse en el bosque en el cuartel general del 1er Batallón, pero la mayor parte de la infantería enemiga comenzó a retirarse hacia Holtzwihr. Sin la protección y el apoyo de los soldados de infantería, los blindados alemanes dejó prudentemente el campo. “ Puedo entender por qué la infantería Kraut no me localizó" aclaró Murphy. “ Pero nunca perdonaría a los hombres del tanque alemán por su escasa puntería. Fue real torpe.”



Justo cuando los alemanes comenzaron a retroceder, el teléfono de campaña de Murphy se averió totalmente. Exhausto y sangrando profusamente, Murphy saltó fuera del tanque ardiendo y volvió cojeando al bosque. “ Me aparté de los alemanes y nunca miré hacia atrás ” recordaba. “ estaba demasiado débil y cansado como para que me importara.” Poco después de alcanzar el bosque, Murphy oyó el estallido del M10, la explosión destrozó la torreta en la donde él había estado.

A pesar de que el acero y los fragmentos de la roca acribillaron el campo de batalla, Murphy había tenido una increíble suerte. Sus pantalones estaban mojados con la sangre de una vieja herida sufrida previamente en octubre, se había reabierto en el transcurso de su frenética experiencia. “ Murph había sido un temerario; se arriesgó como otros no lo hubieran hecho, ” recordaba Brad Croeker un soldado raso de la Compañía B. “fue demasiado atrevido para la mayor parte de para nosotros. Su segundo nombre era afortunado.” agregó Bill Weinberg: “ Pienso que estaba justamente dispuesto a correr un riesgo. Pero también fue un riesgo calculado. Se expuso al peligro más que los otros, pero lo hizo de una forma calculada.”

 Cuando Murphy regresó a su compañía, ayudó a organizar un contraataque. En una declaración jurada el Sargento Brawley declaró: “ El teniente Murphy, rehusándose a ser evacuado, nos dirigió en un fuerte ataque en contra del enemigo, desalojando a los alemanes de toda el área. "Murphy continuó avanzando hasta que los hombres de la Compañía B ocuparon de nuevo sus posiciones originales." Congelado y exhausto, los soldados se tomaron el resto de la tarde manteniéndose firme. “ Esa noche colocamos a nuestros camaradas muertos que cayeron esa tarde ” dijo Murphy. Croeker recordó: “ Estábamos a la derecha, al lado del Canal Colmar. Después de que ese sangriento día acabó, bajamos al canal para tomar un trago....Había tantos cuerpos que tenias que apartarlos a un lado para poder beber un poco de agua.”

 Reforzado por reemplazos, el 3er Batallón del 30 Regimiento de Infantería, capturó Holtzwihr el 27 de enero. Los alemanes, descorazonados por su falta de progreso en contra de los americanos, sacaron a la mayor parte de sus hombres y equipo militar del área. Excepto por pequeñas bolsas de resistencia enemiga, las áreas al este del Río y norte del Canal de Colmar estuvieron libres de enemigos el 28 de enero.
El 2 de Junio de 1945, el Teniente General Alexander Patch, comandante en jefe del séptimo ejército, presentó al Teniente Murphy para la Medalla de Honor. La citación oficial dice en parte: “ Durante una hora los alemanes intentaron con cada arma disponible eliminar al Teniente Murphy, pero continuó manteniendo su posición....su control de la artillería arrasó a muchos enemigos; mató o hirió a cerca de 50. El indomable coraje del teniente Murphy y su negativa para ceder una pulgada de terreno salvaron a su compañía de la destrucción y posible rodeo y le permitió aguantar el bosque, que había sido el objetivo del enemigo.”
Charles Owen recordó años más tarde: “ Salvó nuestras vidas. Si no hubiera hecho lo que hizo, entonces los alemanes nos habrían aniquilado. Ya estábamos bastante derrotados y faltos de munición.”

Para Murphy, la Medalla de Honor fue el logro culminante de una ilustre carrera de combate. Al final de la guerra, había recibido cada medalla al valor que su país podía ofrecer, incluyendo a dos Estrellas de Bronce, la Cruz de Servicios Distinguidos, dos Estrellas de Plata, tres Corazones Púrpuras y la Legión al Merito haciéndole el soldado americano más condecorado durante la Segunda Guerra Mundial.

Después de la guerra, Murphy regresó a Tejas, pero el tozudo héroe fue invitado a Hollywood en septiembre de 1945 por el actor James Cagney, quien había visto su foto en la portado de la revista Life. Murphy hizo más de 40 películas, incluyendo To Hell and Back, The Red Badge of Courage y muchas películas del oeste. El 28 de mayo de 1971, un avión privado se estrelló en las afueras de Roanoke, Virginia, matando a las cinco personas de a bordo, incluyendo al pasajero Murphy.


   

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