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12ª SS hitlerjugend en Normandia
viernes, 14 de diciembre de 2007
 

Escrito por GuTiX,


Junio de 1944. Normandia, Francia. La 12ª División Panzer de las SS "Hitlerjugend" está considerada hoy el contrincante más duro con el que se enfrentaron los ejércitos aliados en el noroeste de Europa.

 Las Waffen SS se formaron a principios de la II Guerra Mundial, sobre la base de las organizaciones paramilitares SS (Schutztaffel o Escuadras de Protección) que ya existían, y crecieron rápidamente en tamaño. El 20 de julio de 1943, en Amberes, cuadros de mando de la 1ª División Panzer de las SS, llamada Leibstandarte Adolf Hitler se fusionaron con personal de las escuelas de las Hitlerjugend (juventudes hitlerianas) al objeto de constituir una nueva división de infantería mecanizada que, junto con fuerzas adicionales de la Leibstandarte, formarían el 1er Cuerpo Panzer de las SS. El 21 de octubre Hitler decidía que ese cuerpo estaría formado no por una, sino por dos divisiones acorazadas, y al día siguiente la nueva División era bautizada 12 División Panzer de las SS "Hitlerjugend".

 Esta unidad no tenia ningún precedente en el Ejército alemán. La mayoría de sus oficiales y suboficiales habían sido escogidos entre capaces veteranos de la Leibstandarte en el frente del Este, hombres curtidos que se convirtieron en responsables del entrenamiento de los jóvenes reclutas. Sus métodos no eran ortodoxos. A fin de prepararlos para el combate, aquellos muchachos fueron sometidos a condiciones de hambre y privaciones y expuestos a entrenamientos con fuego real, incluso artillero. Como era inevitable, se produjeron bajas, pero aquellos soldados iban a la guerra con ánimo encallecido y dispuestos a combatir con bravura. Se quería con ello que los soldados de la División fuesen la sangre nueva del nazismo. Los muchachos de las juventudes hitlerianas se iniciaron en aquella doctrina y la abrazaron.

El 5 de junio de 1944, la 12.6 División Panzer de las SS «Hitlerjugend» se había desplegado en un área situada al oeste de París y al sur de Ruán y había establecido su estado mayor divisional en Acon. Los efectivos de la división estaban ligeramente por encima de lo establecido, con sus 20.540 soldados, aunque le faltaban 144 oficiales para el total autorizado de 664: La división comprendía un regimiento acorazado, compuesto de dos batallones de carros, uno equipado con Panther y otro con Pzkpfw IV, un batallón contracarro, dos, regimientos de infantería mecanizada de tres batallones cada' uno, un regimiento de artillería, un' regimiento antiaéreo y varias: unidades de apoyo. En el Día D, el regimiento acorazado estaba falto de 36 de sus 186 carros.

La juventud de esta formación quedó demostrada con el hecho de que en el 1er Batallón del 25.° Regimiento de Granaderos Panzer de las SS había como mínimo un 65 por ciento del personal que tenía menos de 18 años y únicamente un tres por ciento, casi todos oficiales y suboficiales, con más de 25 años. Aquellos jóvenes soldados adoraban a sus líderes, tan aguerridos y fascinantes para ellos como Kurt Meyer (conocido por "Panzermeyer") y Max Wünsche. Los contingentes de reclutas que integraban la división habían sido educados para ser combatientes, y no soldados, y en ella se daba una gran importancia a la obediencia, a la dureza, a la camaradería y a la negación de la existencia de la palabra «imposible». Al igual que en otras divisiones de las Waffen SS, se cultivaba primordialmente la táctica del ataque y contraataque agresivos.



La mañana del 6 de junio, la División Hitlerjugend fue trasladada de la reserva del OKW a una situación en la que quedaba a disposición del Grupo del Ejército B de Rommel: Las órdenes que se le habían cursado consistían en concentrarse al este de Lisieux, donde el Séptimo Ejército se encargaría “de su despliegue.” Como muchos de los contingentes alemanes de refuerzo, que se trasladaron a la cabeza de playa aliada, la División Hitlerjugend era incapaz de desplazarse al completo y debía dividirse para su transporte. Las primeras unidades que se pusieron en movimiento a las diez horas del 6 de, junio fueron el 1er Batallón del 12.° Regimiento Panzer de las SS, junto con el 26.° Regimiento de Granaderos Panzer de las SS.
A las 15,00 horas llegaban a la región de Lisieux algunos elementos de la División Hitlerjugend, que recibieron la orden de reagruparse al oeste de Caen para participar en un contraataque sobre los canadienses. Las diferentes unidades de la División Hitlerjugend estuvieron en movimiento en el área de despliegue durante las 24 horas siguientes.

Sin que pueda hablarse de cobertura aérea amiga de ningún tipo, las fuerzas alemanas congregadas se vieron sometidas a los furiosos ataques en rasante con cohetes y fuego de cañón por parte de los Hawker Typhoon de la RAF, que forzaron hasta el límite la férrea disciplina y el entrenamiento combativo de los jóvenes soldados. Era escasa la información fiable sobre los movimientos del enemigo y entre los batallones los rumores corrían como la pólvora, aun cuando la moral se mantenía alta. Las compañías de infantería mecanizada ocuparon rápidamente sus posiciones y sus hombres cavaron trincheras y pozos de tirador mientras los equipos contracarro ponían en batería sus armas pesadas. Todo ello se cubrió con redes de camuflaje y, finalmente, ya de madrugada, los soldados estuvieron en situación de concederse unas cuantas horas de sueño.

El 2.° Batallón del 12.° Regimiento Panzer de las SS no llegó hasta la mañana del 7 de junio, con únicamente 50 carros. Los Panther del 1er Batallón estaban detenidos en la orilla este del río Orne debido a la falta de combustible. Así pues, el Grupo de Ejércitos B, en lugar de desplegar toda la División Hitlerjugend para montar un contraataque sólo pudo reunir un Kampfgruppe (grupo de batalla) bajo el mando de Panzermeyer. A pesar de las pérdidas habidas en hombres y material en el curso de los ataques aéreos, las unidades de la Hitlerjugend, junto con la 21ª División Panzer, era la única fuerza capaz de hacerse cargo de un contraataque al oeste de Caen.

Las órdenes destinadas a la División Hitlerjugend, cursadas la mañana del 7 de junio, especificaban que la unidad debía atacar al enemigo y devolverlo al mar, puesto que las playas eran el objetivo que se había fijado. De hecho, las órdenes de Panzermeyer eran mucho más realistas y parece que decidió tomar una posición de cobertura al objeto de proteger Caen hasta la llegada de refuerzos. Situó en línea tres batallones de infantería mecanizada, con dos compañías de carros detrás de cada flanco, y desplegó el apoyo artillero hacia retaguardia, preparando una emboscada a las fuerzas canadienses que hacían presión desde las cabezas de playa aliadas. Después Meyer se situó en la torre de la abadía de las Ardenas, al objeto de dominar toda la zona.

Subido al campanario de la abadía, Meyer calculaba el mejor momento de atacar. Los canadienses se abrieron paso a través del pueblecito de Franqueville y se dirigieron al aeródromo de Caen y, cuando no faltaban más que 80 m para que los primeros llegaran a su destino, dio la señal de avanzar. Los Pzkpfw IV y la infantería salieron de sus posiciones ocultas y se precipitaron sobre la pequeña loma, introduciéndose en el flanco canadiense, mientras a quemarropa, las piezas contracarro emboscadas disparaban mortíferas una y otra vez contra los carros Stuart que se aproximaban. Los jovencísimos soldados de las juventudes hitlerianas luchaban ferozmente y los canadienses se vieron obligados a replegarse ante la furia desatada de su ataque. A las pocas horas eran recapturadas las localidades de Authie y Franqueville. El ataque de la Hitlerjugend estuvo bien coordinada y en él cooperaron conjuntamente los carros, los panzergrenadiere y la artillería, lo que hacía muy difícil a los canadienses detener el avance de los carros Pzkpfw IV.

 

 Aunque el contraataque de las juventudes hitlerianas no había conseguido llegar a la playa, había impedido que los canadienses alcanzasen el importante aeródromo de Carpiquet. Los canadienses sufrieron más de 300 bajas y perdieron casi 300 carros, mientras que la Hitlerjugend había perdido seis panzer y habían tenido unos 200 muertos. En su primera batalla, la División Hitlerjugend había combatido con una bravura y una decisión que causaron profunda impresión en los canadienses, pero también había sufrido cuantiosas bajas. Emil Werner, del 25.° Regimiento de Granaderos Panzer, describía de la siguiente manera el combate del 7 de junio:
«Hasta Cambes todo funcionó bien. En lo que a nosotros se refería, esa localidad parecía tranquila. Pero al llegar a las afueras caímos bajo el fuego de fusilería y el infierno se precipitó sobre nosotros. Atacamos una iglesia en la que se habían emboscado algunos tiradores. Fue allí donde vi caer la primera baja de nuestra compañía: era el granadero Ruehl, de la sección de plaza. Di la vuelta al cadáver. Le habían alcanzado en la cabeza. Era el segundo muerto de nuestra compañía. Habían muerto camaradas nuestros y todavía no habíamos visto ningún inglés. Entonces la situación se hizo crítica. El jefe de mi sección fue herido en un brazo y tuvo que pasar a la retaguardia. El granadero Grosse, de Hamburgo, pasó junto a mí y de un salto se lanzó detrás de unos arbustos, empuñando un subfusil y gritando: '¡Manos arriba! ¡Manos arriba!'. Salieron dos ingleses con los brazos en alto. Creo que esto valió a Grosse la Cruz de Hierro de segunda clase.»

El 8 de junio llegó por fin una compañía de carros Panther del 1er Batallón que, junto con unos cuantos panzergrenadiere, realizó un ataque nocturno sobre la carretera de Caen-Bayeux. Los carros se movían en formación de cuña, con los infantes asidos detrás de las torres. Como era habitual, Panzermeyer dirigía el avance de la compañía de exploración montado en motocicleta. A medianoche llegaron al pueblo de Rots y, después de varias horas de lucha desordenada, en el curso de la cual la Hitlerjugend perdió seis carros, Meyer retiró sus fuerzas. Pese a que el ataque fue conducido con gran valor y decisión, parece que hubo escaso control táctico, y los observadores canadienses comentaron que las juventudes hitlerianas habían atacado de una manera fragmentaria y sin explotar la debilidad que evidenciaba la posición del contrincante.
Si bien los alemanes habían planeado llevar a cabo una ofensiva importante gracias a la cual pensaban llegar a la costa el 10 de junio y que en la misma tomase parte la División Hitlerjugend, de hecho nunca llegó a realizarse, debido a que los aliados tomaron la iniciativa por el flanco izquierdo contra la División Panzer Lehr.

El 16 de junio, el estado mayor divisional de la Hitlerjugend, situado a unos 30 Km. al sudoeste de Caen, sufrió un duro y certero bombardeo naval aliado, y el Brigaderführer (general de división) Fritz Witt, que estaba al mando de la unidad, perdió la vida junto con otros varios oficiales. Fue sustituido por Panzermeyer. La División Hitlerjugend se había ido desplazando gradualmente hacia el norte y oeste de Caen y ya había sufrido importantes bajas. Por otra parte había escasez de combustible, municiones y pertrechos. Al norte de Caen, los carros de la Hitlerjugend prestaban apoyo a unidades tan debilitadas como la 16. a División de Campaña de la Luftwaffe. El aeródromo de Carpiquet estaba ocupado por una batería de artillería antiaérea de la Hitlerjugend, elementos del 1.e1 Batallón del 26.° Regimiento de Granaderos Panzer de las SS y unos 15 carros de combate.

El 4 de julio los canadienses efectuaron un ataque con su 31 División cuyo objetivo era capturar la aldea de Carpiquet y su aeródromo. Una barrera artillera alemana provocó importantes bajas en la primera oleada de ataques canadienses, aunque no evitó un violento choque entre dos batallones de infantería canadienses y unos 50 panzergrenadiere que defendían el pueblo de Carpiquet. Al llegar la noche los canadienses habían ocupado el pueblo y el extremo norte de la base aérea, pero los alemanes seguían conservando el extremo sur. Aunque los hombres de la Hitlerjugend estaban agotados, la falta de infantería fue el único obstáculo que impidió que se lanzasen a nuevos contraataques.

Entre el 4 y el 9 de julio la División Hitlerjugend se convirtió en una de las piedras angulares de la defensa alemana de Caen contra el ataque del 1er Cuerpo británico. Un importante ataque aéreo aliado sobre Caen causó relativamente pocas bajas alemanas, si bien para el soldado raso de la Hitlerjugend significó escasez de alimentos, municiones y combustible. Bajo el liderazgo personal de Panzermeyer, la División Hitlerjugend frenó el implacable avance británico. Panzermeyer trató de impedir a los canadienses la ocupación de la aldea de Buron, al norte de Caen, pero después de luchar contra ellos y llegar a un punto muerto con ayuda de unos pocos carros y la infantería mecanizada, se vio obligado a retirarse. El 9 de julio, los Aliados habían ocupado la mayor parte de Caen, si bien los suburbios del sur seguían en manos de los alemanes.

 Después del 9 de julio la División Hitlerjugend era una sombra de lo que había sido. El contingente total de infantería de la división equivalía al de un sólo batallón y de los 150 carros que había tenido al principio no quedaban más que 65. Las bajas totales de la división desde el Día D habían reducido su fuerza originaria en un 60 por ciento, del cual había un 20 por ciento de muertos y un 40 por ciento de heridos. Los refuerzos fueron sólo de unos pocos centenares de hombres, pero aquellos escaladores del 6 de junio se habían convertido en curtidos veteranos.

La naturaleza de la lucha en Caen para la División Hitlerjugend queda de manifiesto en la exaltada prosa de un corresponsal de guerra de las SS, colaborador del periódico SS Leitheft:
«Miles de aviones, las barreras artilleras y los ataques masivos de los carros los martilleaban con sus bombas y proyectiles. La tierra se henchía y retumbaba. Se había desatado el infierno. Pero lo que sostenía su valor era sobre todo la fe. Manchados de sangre, cubiertos de polvo y jadeantes, pero luchando, obstinadamente atrincherados, aquellos muchachos detuvieron el paso de las tropas angloamericanas. »

Más al oeste de Caen se había librado otra sangrienta y agotadora batalla entre los británicos y los alemanes por la ocupación de la posición clave de la Cota 112, conocida por los canadienses como la Colina del Calvario. Tomaron parte en la defensa de la Cota 112 algunos elementos de la Hitlerjugend. El soldado Zimmer, de infantería mecanizada, reseñaba en su diario cómo aquel ataque del 10 de julio los puso frente a frente con los británicos:
«Desde las 6,30 horas hasta las 8 de la mañana hemos soportado un pesado fuego de ametralladora. A continuación, ataques de los ingleses con grandes contingentes de infantería y muchos carros. Hemos luchado cuanto hemos podido, aunque veíamos que nos encontrábamos en posición de desventaja. Cuando los supervivientes intentábamos reagruparnos y desplegarnos, advertimos que estábamos rodeados. »


El 11 de julio la División Hitlerjugend fue retirada de la línea de fuego y enviada a Potigny, zona situada a 30 Km. al norte de Falaise, a fin de que pudiera tomarse un descanso y reequiparse. Pero el 18 de julio la división volvió a ser reclamada al frente para que contribuyera a impedir que la operación británica denominada «Goodwood» envolviese la posición alemana en Caen. La División Hitlerjugend estaba entonces dividida en dos grupos operativos, el Kampfgruppe Krause y el Kampfgruppe Waldmüller, con unos efectivos combinados de unos 50 vehículos blindados. Durante las tres semanas siguientes, la División Hitlerjugend siguió formando la columna vertebral de la posición alemana al sur de Caen. Pese a todo y como resultado de los sucesivos ataques aliados, la situación de los alemanes en Normandía comenzaba a venirse abajo. El 25 de julio, el Primer Ejército norteamericano de Bradley lanzaba la Operación «Cobra» desde la base de Saint Ló contra el flanco izquierdo alemán, ataque que acabaría por arrollar la posición alemana en el oeste de Normandía. El 30 de julio, el Segundo Ejército Británico del teniente general Sir Miles Dempsey atacaba al Séptimo Ejército alemán en la Operación «Bluecoat».


La División Hitlerjugend se encontraba desplegada al norte de Falaise cuando, el 7 de agosto, el Primer Ejército canadiense iniciaba la Operación «Totalise», cuyo objetivo era romper el frente alemán al sur de Caen. Participaron en este ataque un total de 600 carros contra los 50 vehículos blindados de diferentes tipos de las juventudes hitlerianas.

No hay duda que la tenacidad y capacidad combativa de los soldados de la División Hitlerjugend, unidas a la poderosa personalidad y al agresivo liderazgo de Panzermeyer; fueron las causas de que los Aliados no consiguieran romper la posición alemana. La ofensiva canadiense estuvo precedida por un masivo ataque aéreo que minó la moral de las dos divisiones de infantería alemana que ayudaban a sostener el frente. Mientras realizaba una inspección por la inmediata retaguardia, Panzermeyer descubrió que:
«Ante mí, avanzando por la carretera Caen-Falaise en desordenado tumulto, aparecieron los soldados de la 89.a División de Infantería, presa del pánico. Me di cuenta de que era preciso hacer algo para conseguir que volvieran a primera línea y pelearan. Encendí un puro, me planté de pie en medio de la carretera y, a voz en grito, les pregunté si iban a dejarme sólo para que me las arreglara con el enemigo. Al ver a un jefe de división dirigiéndose a ellos en aquellos términos, se detuvieron, vacilaron un momento y volvieron a sus posiciones.»

La obstinación de los soldados de la Hitlerjugend y el poder defensivo de las armas contracarro alemanas de 75 y 88 mm impidieron que los canadienses avanzasen más de 5 Km. durante las primeras 24 horas. Sin embargo, las bajas habidas en las filas de la Hitlerjugend eran de tal cuantía que no fue posible formar ni siquiera un Kampfgruppe ofensivo. Cuando los Aliados quisieron bombardear la División Hitlerjugend, que ya consideraban desecha, Panzermeyer se había anticipado a la acción y había retirado hombres y vehículos de sus posiciones defensivas en los pueblos antes de que se produjera el ataque. Por espacio de dos días, a partir del 14 de agosto, Panzermeyer retuvo la Cota 159, en el nordeste de Falaise, con sólo 500 hombres, contra las tropas de la 3.a División canadiense. A raíz de que la posición fuera objeto de continuos ataques y sufriera los bombardeos de la artillería y de la aviación de apoyo cercano, Panzermeyer se vio forzado a retirarse al otro lado del río Ante. Por entonces los efectivos de la División Hitlerjugend habían quedado reducidos a 15 carros y unos pocos centenares de hombres.

 El 16 de agosto la 2.a División Canadiense entraba en Falaise y libraba una batalla casa por casa contra un pequeño destacamento de la Hitlerjugend. De ésta quedaron únicamente 60 hombres, que se hicieron fuertes durante tres días en la école superieure y de los que tan sólo sobrevivieron cuatro, que fueron hechos prisioneros. Con la pérdida de Falaise, el espacio que separaba las fuerzas británicas de las norteamericanas había quedado reducido a 20 Km. En aquella zona, que se había convertido en la bolsa Argenta-Falaise, estaban atrapadas unas 19 divisiones alemanas, sujetas al incesante bombardeo de los aviones y la artillería aliados. Los maltrechos restos de la División Hitlerjugend recibieron la orden de ayudar a mantener abierto el lado norte de la bolsa al objeto de que pudieran escapar por él el mayor número posible de unidades alemanas. Consiguieron zafarse menos de la mitad de las fuerzas alemanas atrapadas, pero las que lo lograron podían agradecérselo a los esfuerzos de la División Hitlerjugend, que resistió dos días en el flanco donde estaba apostada. Panzermeyer escapó cruzando el río Dives con 200 hombres la mañana del 20 de agosto después de haber «persuadido» a un campesino francés de que les sirviera de guía. El 22 de agosto, el Grupo de Ejércitos B informaba de que la 12.a División Panzer de las SS, conocida por «Hitlerjugend», contaba con unos efectivos de 300 hombres, 10 carros y ninguna artillería. La División había sido aniquilada en Normandía.

Muchas de las características militares de la División Hitlerjugend eran comunes a otras unidades de las Waffen SS y del Ejército alemán que actuaron en Normandía en 1944. Divisiones como la Leibstandarte y la Panzer Lehr lucharon con el mismo ímpetu y sufrieron igual número de bajas. La Hitlerjugend, como división acorazada que era, no estaba mejor armada ni equipada que otras equivalentes y, en ciertos aspectos, estaba peor preparada. Al igual que muchas otras divisiones alemanas, durante la mayor parte de la campaña de Normandía luchó dividida en grupos de combate (Kampfgruppen), en los cuales los artilleros, escribientes, ingenieros y cocineros eran empleados como infantería mecanizada. La diferencia entre la División Hitlerjugend y otras unidades alemanas estribaba en la aceptación incondicional del propio sacrificio.

Dada la escasez de oficiales y el hecho de que durante la campaña de Normandía la División operase en pequeñas unidades, el liderazgo en los combates era ejercido por los suboficiales, quienes tenían un importante papel en el mantenimiento de un alto grado de cierto fanatismo entre los jóvenes soldados. Puede ser un ejemplo el Unterscharführer (cabo) Emil Durr, del 26.° Regimiento de Granaderos Panzer, a quien le fue concedida a título póstumo la Cruz de Caballero por sus dotes de mando y su bravura en las proximidades de Caen el 27 de junio de 1944. Pese a encontrarse gravemente herido, Durr atacó un carro lanzallamas canadiense que tenía inmovilizados a algunos de sus hombres. Después de tres intentos, consiguió destruir el carro, perdiendo la vida a cambio.

La tenacidad, la dureza de carácter y la voluntad de sacrificio daban también a veces como resultado una actuación brutal con los prisioneros y la población civil. En toda la campaña de Normandía son frecuentes los ejemplos de prisioneros ejecutados en uno y otro bando, si bien es preciso reconocer que la Hitlerjugend tenía bien ganada la temible fama de matar a sus prisioneros, sobre todo entre los soldados canadienses. Durante el período de 10 días que media entre el 7 y el 16 de junio, la División se hizo responsable de la muerte de 64 prisioneros entre británicos y canadienses. Una vez terminada la guerra, Panzermeyer y otros oficiales de las juventudes hitlerianas fueron juzgados por los británicos y canadienses por crímenes de guerra. Panzermeyer fue declarado culpable y sentenciado a muerte, condena que más tarde le fue conmutada por la de cadena perpetua y ésta por la libertad en 1954.

Dos cosas hay que resaltar en todo estudio de la División Hitlerjugend en Normandía. La primera es el fanatismo absoluto de los muchachos que militaban en sus filas y su voluntad de sacrificar sus vidas, y la segunda la agresividad del liderazgo en los combates a cargo de sus oficiales, de manera especial de Panzermeyer. Un jefe de carro británico recordaba una ocasión en la que había visto abalanzarse sobre los carros aliados a los soldados de la Hitlerjugend: «parecían lobos y nos vimos obligados a matarlos contra nuestra voluntad». Con todo, esta disposición para el sacrificio de la propia vida y esta capacidad para soportar el rigor de las agotadoras batallas por encima del nivel de resistencia de los soldados alemanes ordinarios convirtió la Hitlerjugend en una fuerza de élite. En palabras de Max Hastings, en su libro Overlord: «No hubo ninguna formación que causara a los Aliados más dificultades hasta el final de la guerra en Normandía que la 12. Panzer de las SS».


   

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Escrito por: Von_Moltke () on 20-12-2007 20:45

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Escrito por: Von_Moltke on 20-12-2007 20:45

Ahora que me estoy leyendo "Victorias Frustradas", de Manstein; una de las cosas que comenta es que una de las razones de la alta mortalidad entre las tropas de las SS, era la unión de la falta de preparación militar y la falta de mando cualificados, unida a su fanatismo. 
 
Lo que redundaba en una alta mortalidad y baja eficiencia en el combate, entendiendo por tal que al perder rapidamente muchos hombres y material, rapidamente dejaban de ser operativas.

 

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Escrito por: Adelscott () on 16-12-2007 01:50

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Escrito por: Adelscott on 16-12-2007 01:50

Gracias por la lectura GuTiX.  
Me ha llamado la atención esas cifras de 300 carros aliados destruidos alrrededor de Carpiquet por 6 alemanes... ¿alguien puede corroborar esas cifras?. Me parecen un pelín hinchadas... :) :x

 

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