| Batalla de las Ardenas. Navidades de 1944. "En aquel entonces, formaba parte de un Batallón de ingenieros a cargo de los suministros y mantenimiento de la rutas cerca del río Saar".
|
"Los alemanes iniciaron su última gran ofensiva de la Segunda Guerra Mundial el 16 de diciembre de 1944. En aquel entonces, formaba parte de un Batallón de ingenieros a cargo de los suministros y mantenimiento de la rutas cerca del río Saar. A causa de la ruptura del frente por los alemanes, los reemplazos fueron sacados de unidades de apoyo como la unidad en la que me encontraba el 18 de diciembre de 1944 y fui enviado hacia Metz, Francia, como parte de una división de infantería. Cuarenta y ocho horas después, estaba con esta División en Luxemburgo involucrado en lo que más tarde se conoció como"La Batalla del Bulge". Reflexionando, todo lo que puedo decir es que los sueldos eran bajos, el trabajo difícil, y las condiciones insoportables. Por Nochebuena, habíamos capturado un pequeño pueblo y establecimos defensas a lo largo de una alta cordillera al otro lado. Cavamos trincheras de dos hombres, les pusimos ramas de pino y nos preparamos para la noche. Hacia nuestra izquierda, la Compañía E y la Compañía I estaban limpiando una bolsa de alemanes y se podía oír el sonido de las armas cortas a lo lejos. Sobre nosotros, uno de nuestros Grupos Tácticos de caza realizaba ataques aéreos y los alemanes respondían con fuego antiaéreo. Podías oír el pequeño remolino de armas cortas abrir fuego por la izquierda mientras veías las ráfagas antiaéreas, mezclado con el ronroneo de los aviones en el cielo y seguido por el constante retumbar de las explosiones. El paisaje estaba cubierto de nieve amplificada en belleza por la noche, la temperatura era bajo cero y la parte del cielo que se podía ver estaba repleto con millones de estrellas centelleantes, un trasfondo perfecto para la Nochebuena. En las primeras luces de la mañana vi a uno de nuestros bombarderos ligeros dejando una estela de humo y casi de inmediato a un hombre en paracaídas saltar del avión alcanzado. Debería haberme dado cuenta que los aviadores americanos no eran muy apreciados por los alemanes y a merced de qué lado de la línea aterrizaran estos hombres, determinaría si vivirían o no. Desafortunadamente, sólo pude contar a uno de estos aviadores ya que aterrizó en una pequeña aglomeración de árboles entre los alemanes y la cordillera que ocupábamos. Era como si alguien hubiera dado una señal predeterminada, porque antes de que esta pobre alma golpease la tierra, todo el mundo ya estaba fuera de sus hoyos corriendo a gran velocidad, deslizándose, tropezándose para alcanzarle. Excepto por algunas magulladuras y arañazos de las ramas de los árboles, estaba bien y cuando se percató de que había caído en manos amigas, expresó su agradecimiento de tal forma que nos hizo a todos nosotros sentirnos muy bien. Más tarde me percaté de lo inconscientemente torpes que habíamos sido al exponernos de esa forma y darle a enemigo una oportunidad de aprovecharse, lo pudimos haber pagado muy caro. Si me preguntan por qué, entonces diría que el mismo espíritu que nos motivó había afectado también a los alemanes. Sabio es el hombre que aprende a través de las experiencias de la vida y en este mismo día, Navidad de 1944, en mitad de la mayor degradación del hombre, la Guerra, vi prevalecer a la Navidad." |
|
|