| 19 de Agosto de 1942. Francia. El cúmulo de contrariedades y la propia concepción de la operación "Jubilee" desembocó en una gran pérdida de hombres y equipo. |
Con la exusa de probar las nuevas técnicas anfibias y evaluar la posible apertura de un segundo frente en el continente europeo Churchill dispuso una operación en Dieppe con el objetivo de capturar un puerto, había nacido la Operación "Jubilee". El cúmulo de contrariedades y la propia concepción de la operación desembocó en una gran pérdida de hombres y equipo. Lanchones de desembarco repletos de hombres del Comando 3 avanzaban en la oscuridad hacia la costa de Francia. De repente los iluminó el resplandor de una granada luminosa. Eran las 3:47 del 19 de agosto de 1942 y un brazo de la Operación Jubilee -ataque anfibio anglocanadiense al puerto de Dieppe- se había topado con un convoy de barcos mercantes alemanes.
Por varios minutos, en la bruma del amanecer, dos cañoneros británicos libraron combate contra los alemanes. Hundieron los dos buques enemigos de escolta, pero durante la batalla las unidades de desembarco se dispersaron mucho. Algunas se hundieron; la mayoría regresaron a Inglaterra. A las 4:50 sólo siete de las 23 unidades de desembarco que llevaban al Comando 3 seguían rumbo a Francia.
Se elaboran planes. La incursión de Dieppe -cuya clave inicial fue "Ritter"- fue concebida seis meses antes, en la euforia del éxito en St. Nazaire. Churchill y los comandantes aliados querían capturar, por unas 12 horas, un puerto en la Francia ocupada, apoderarse de documentos y prisioneros enemigos y sondear la prontitud con que respondería Alemania a una invasión aliada. También querían aminorar la presión que ejercían los alemanes sobre la Unión Soviética.
El vicealmirante Louis Mountbatten, jefe de Operaciones Combinadas, tomó a cargó la misión con tropas de la 21 División canadiense, al mando del general John Hamilton Roberts. El artífice de la incursión contra St. Nazaire, capitán de la Real Armada John Hughes-Hallett, escogió Dieppe como objetivo.
Pero "Ritter" nunca tuvo lugar; programada para julio, se canceló al empeorar el tiempo; un mes después -cuando todos los participantes sabían que el objetivo era Dieppe- fue reavivada como "Jubilee".
El ataque tendría cinco puntas. La central iría contra el mismo Dieppe, compuesta por infantería canadiense seguida por tanques. Pero antes se debían neutralizar los baluartes enemigos ubicados a ambos lados sobre altos riscos. Un desembarco por el este aseguraría un cabo que domina el puerto de Dieppe. Otro se apoderaría de un cabo al oeste, antes de presionar tierra adentro para capturar un cuartel general alemán. En los flancos, los comandos ingleses 3 y 4 destruirían las baterías enemigas, llamadas en clave "Goebbels" (en el este) y "Hess" (oeste). En total, Roberts tenía unos 6 100 hombres, incluyendo 50 Rangers estadounidenses tipo comando. 
Se pierde la sorpresa. El desastre acosó al ataque desde el comienzo. La sorpresa, esencial para el éxito se perdió por el combate con el convoy alemán. Seis de las lanchas de desembarco restantes que llevaban al Comando 3 llegaron a una playa frente a la aldea de Petit Berneval con media hora de retraso, a las 5:20, a la luz del día. Con los binoculares podían ver a los alemanes que los observaban. Fuego de ametralladoras barría la angosta playa. La mayoría de los 120 hombres subieron al risco, pero había muchas bajas y las lanchas estaban destruidas. A las 10:20 el enemigo, reforzado, había rodeado a los supervivientes..
El único punto brillante en la parte del asalto que correspondió al Comando 3 ocurrió a 2 km al oeste, en donde desembarcó la lancha restante, con los 20 comandos del mayor Peter Young. Se enredaron en las alambradas de púas al subir al risco, dispararon contra la batería "Goebbels" y se retiraron. Al mediodía, Young estaba de regreso en Newhaven, con su grupo intacto.
Mientras, al oeste de Dieppe, los 250 hombres del Comando 4 del coronel Lovat tuvieron uno de los pocos éxitos del día contra la batería "Hess". Se dividieron en dos grupos: uno, al mando del mayor Derek Mills-Roberts, desembarcaría al este de "Hess", y el otro, al mando de Lovat, lo haría por el oeste. Llegaron puntuales a las 4:50. El grupo de Mills-Roberts trepó hasta lo alto del risco y pronto se dirigía a "Hess", y Lovat llevó a sus hombres en un amplio arco para acercarse por la retaguardia. 
A las 6:28 los Spitfire de la RAF castigaron el objetivo desde poca altura, y dos minutos después los comandos atacaban a bayoneta calada. La batería cayó en pocos minutos y los cañones fueron destruidos.
La batalla en Puys. Hubo otros desastres. A las 5:00 el Real Regimiento de Canadá empezó a desembarcar en una empinada playa llena de guijarros, con riscos al fondo y dominada por la aldea de Puys, al este de Dieppe. Cuando los alemanes abrieron fuego contra las lanchas de desembarco hicieron una matanza. Los hombres "se sumergían en unos 60 cm de agua y las balas los rociaban", según el corresponsal de guerra Ross Munro. "Los cuerpos se amontonaban sobre las rampas de las lanchas. Algunos trastabillaban hasta la playa y caían allí." En el extremo occidental, un grupo quedó atrapado por fuego proveniente de las alturas. A las 8:30 los sobrevivientes se rindieron. Los alemanes controlaban aún el puerto de Dieppe.

Al oeste de Dieppe, el Regimiento del Sur de Saskatchewan, seguido por el Real de Montañeses canadienses de Cameron, desembarcaron frente a la aldea de Pourville y avanzaron hasta darse cuenta de que estaban en la otra ribera del río Scie, frente a su objetivo, el cabo occidental del puerto de Dieppe. Cuando intentaban cruzar el río, un mortífero fuego de ametralladora los detuvo. A las 10:00 era claro que no podrían avanzar y se dio la orden de retirada. Sólo 341 hombres se salvaron; 144 murieron y 541 fueron capturados.
Con ambos cabos aún en manos alemanas, el asalto principal contra Dieppe fracasaría. Pero Roberts, en el destructor inglés Calpe frente a la costa, no sabía qué pasaba. Cortinas de humo bloqueaban su vista y el contacto por radio con sus unidades era deficiente. A las 5:10, según el plan, lanzó la principal fuerza de asalto: la Real Infantería Ligera de Hamilton y los Escoceses de Essex (canadienses, no obstante su nombre). Antes del desembarco destructores situados frente a la costa y Hurricane procedentes de Inglaterra efectuaron un bombardeo de 10 minutos.
Las tropas desembarcaron con pocas bajas y llegaron al rompeolas. Más allá había una explanada cubierta de hierba con hoteles atrás. Los alemanes abrieron fuego desde los cabos y desde fortines entre los hoteles. A la izquierda, los Escoceses de Essex cayeron en gran número. A la derecha, los infantes de Hamilton se encontraron bajo un fuego terrible proveniente del casino de Dieppe, que sobresalía entre los hoteles y dominaba la playa.
Tanques en la costa. A las 5:35 empezó a desembarcar el 14 Batallón canadiense de tanques Churchill. Los alemanes, ya prevenidos, les lanzaron todo lo que tenían. Aun así, llegaron a la costa 27 de 29 tanques y 15 entraron a la explanada, pero de allí no pasaron. Los alemanes habían construido barreras de concreto en todas las calles de la población.
  Los Churchill, embotellados en la explanada, según el soldado Dick Clark, empezaron "a girar en círculos, consumiendo municiones y combustible, tocados por las granadas, atropellando gente". Algunos infantes de Hamilton penetraron en los pisos inferiores del casino, pero no pudieron limpiar de alemanes los superiores. Otros grupos entraron al poblado, pero pronto tuvieron que retroceder.
A las 7:00, todavía sin contacto con sus tropas, Roberts recibió un mensaje aislado de que algunos hombres penetraban más allá de la playa. Esto parecía alentador y decidió usar sus reservas. Las primeras que puso en acción, los Fusileros Francocanadienses de Mont-Royal, fueron aniquiladas. Pocos pudieron llegar a la playa. La segunda reserva eludió el mismo destino gracias a su comandante, coronel Joseph Phillips. Cuando salió de la cortina de humo y vio la matanza, comprendió que sería inútil atacar. Organizó la retirada, pero una bala alemana lo mató.

A las 9:50, por los marinos que regresaron y los mensajes de radio, Roberts comprendió la magnitud del desastre. A las 10:50 decidió retirarse. Bajo intenso fuego, las lanchas recogieron a unos 300 sobrevivientes, pero tuvieron que irse al aumentar las bajas. Más de 900 de los mejores soldados de Canadá tuvieron que rendirse y más de 500 murieron. Dieppe costó 1 027 vidas y 2 340 prisioneros. La RAF perdió 53 hombres. Pero los Aliados aprendieron una lección: era casi imposible apoderarse en un ataque frontal de un puerto bien defendido. Esto contribuyó al éxito de los desembarcos del día-D, menos de dos años después.

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