| Las invasiones bárbaras. Durante más de un siglo el Imperio Romano de occidente luchó por librarse de la presión de los pueblos que llegaban del Este.
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Ya desde el siglo segundo d.C. pueblos “barbaros” llegados del este presionaban la frontera oriental del Imperio Romano. En un principio la amenaza pudo ser neutralizada, militarmente o mediante pactos, muchos germanos son mantenidos por Roma para luchar contra otros pueblos o directamente ingresan en las filas regulares del ejército. Pero la situación se complica a partir de la segunda mitad del siglo IV d.C., a la falta de liquidez del Imperio se suman cambios climáticos que generan unas condiciones de vida más adversas en Asia central y occidental haciendo que pueblos enteros migren hacia el oeste, empujando a su vez a otros contra el “limes” Danubiano y Renano. 
Las últimas migraciones:
En vísperas de las migraciones los pueblos bárbaros se hallaban asentados a las puertas del imperio. Los visigodos en Dacia, los ostrogodos en Ucrania, alamanes en el curso medio del Elba y junto a ellos los sajones. Los burgundios se hallaban en torno al Rin y los vándalos en la llanura húngara.En el 370 d.C. los hunos se mueven más hacia el oeste derrotando a visigodos, ostrogodos y alanos, que acabarán migrando hacia el interior de las fronteras. Los visigodos que habían sido asentados en Dacia por el emperador Valente dejan de recibir los suministros pactados y se sublevan cruzando el Danubio en el 376 d.C. dos años más tarde se encuentran frente a las tropas imperiales en Adrianópolis. 
La batalla de Adrianópolis: El 9 de agosto de 378 d.C. cerca de la actual Edirne en Turquía, Valente, emperador de la parte oriental del Imperio, se encuentra al frente del ejército imperial formado por unos 20.000 efectivos. Fritigerno, Athaltheo y Saphrax comandan el ejército godo formado por un número similar de hombres. Ante la llegada de Valente los godos forman un círculo de carros alrededor del campamento en espera de que llegue la caballería. Los romanos cargan contra éste, perdiendo la cohesión de sus líneas con el ataque, momento en el que aparece la potente caballería goda (muchos de ellos ostrogodos) por el flanco derecho arrasando literalmente la descompuesta formación enemiga, persiguiendo y masacrando a los que logran huir. Fritigerno ataca entonces con el resto de las tropas logrando una gran victoria. Las bajas romanas son cuantiosas, entre ellas se encuentra el propio Valente.
El Imperio aún puede salvarse: El nuevo emperador Teodosio rechaza a los godos en dos ocasiones firmando un “foedus” con los visigodos en el 382 d.C. permitiéndoseles instalarse en Mesia. A la muerte de Teodosio que había mantenido bajo su mando todo el imperio, éste es dividido nuevamente, esta vez para siempre. Su hijo Honorio gobernaría en occidente y Arcadio, el primogénito, gobernaría la parte oriental (obsérvese la importancia de oriente sobre occidente en el reparto). Como Honorio era aún menor de edad, ocupó la regencia Estilicón, y gracias a él el imperio pudo hacer frente durante unos años a las cada vez más intensas oleadas bárbaras que continuaban adentrándose en tierras del imperio.Estilicón traslada la corte a Rávena, reúne un gran ejército y derrota a los visigodos que comandados por Alarico saqueaban Tracia y Macedonia, pero personajes de origen bárbaro van alcanzando mayor relevancia y ostentan altos puestos en el ejército y en la administración del estado. Entre ellos destaca Alarico, que es nombrado “Magister Militum” por Arcadio en 397 d.C. y recibido en Constantinopla con la pompa digna de un emperador. Las intrigas entre oriente y occidente imposibilitaron una acción conjunta contra los invasores, así mientras Estilicon combatía a los visigodos el emperador de oriente lo agasajaba. 
La situación se volvió trágica cuando en 396 d.C. los hunos deciden reanudar su marcha invadiendo Dacia y Panonia provocando así nuevas huídas de germanos. El último día de 406 d.C. cruzan un Rin helado suevos, vándalos y alanos, que comienzan la invasión de la Galia y su posterior partida a Hispania; por su parte Alarico, que se mantuvo fiel al imperio mientras recibió suministros, decide atacar cuando éstos dejan de llegar, saquea Roma durante tres días consiguiendo un rico botín y rapta a Gala Placidia, hermana del emperador Honorio. Estilicón que intentó la unidad de acción con oriente sin éxito fue asesinado en el 408 d.C., dejando a Italia sin el cerebro de la defensa. Entre 411 y 412 d.C. suevos, vándalos y alanos se reparten la península Ibérica, asentándose los suevos en Gallaecia, los vándalos en la Bética y los alanos en Lusitania.Los visigodos por su parte tratan de pasar a África haciendo escala en Sicilia, pero una tempestad se lo impide destruyendo la mayor parte de sus naves. Poco después moría Alarico asumiendo el poder su cuñado Ataulfo, que trata de pactar con el imperio y entregar a la hermana del emperador a cambio de tierras donde asentar a su pueblo. Pero Honorio decide firmar un acuerdo con los burgundios en lugar de con los visigodos a los que deja de mantener por las complicaciones bélicas y económicas en las que se encontraba sumido el estado. La reacción de Ataulfo fue inmediata, tomó a Gala Placidia por esposa y se apoderó de las ciudades de Narbona, Toulouse y Burdeos. Honorio envía a Constancio, su mejor general, con un poderoso ejército organizando un bloqueo total a los visigodos que decidieron trasladarse a Hispania. Ataulfo fijó su residencia en Barcelona y tuvo un hijo con Gala Placidia a quién llamó Teodosio (podemos ver aquí un gesto de acercamiento hacia el imperio), pero el asesinato del líder godo y la muerte de su hijo produjo un cambio de actitud en el pueblo visigodo que se debatía entre favorables o contrarios a pactar con el Imperio.

Finalmente Walia es elegido rey visigodo y se dispone a pasar al África romana, pero una vez más una tempestad da al traste con las intenciones de los visigodos que faltos de víveres ven como Constancio aumenta la presión del bloqueo. Ante esta desesperada situación los visigodos firman un nuevo “foedus” en el 416 d.C. por el que se comprometen a entregar a Gala Placidia, así como a luchar contra los demás godos que se habían asentado en la Península. Los visigodos cumplieron y eliminaron a los alanos y Vándalos silingos, pero antes de dar cuenta de los vándalos asdingos y de los suevos en Galicia, Honorio los invita a establecerse en Aquitania. La fuerza vándala: La marcha de los visigodos de la Península dejó las manos libres a los vándalos que superiores en número arrinconaron a los suevos a los que solo la intervención del “Comes Hispaniorum” pudo salvar. Los vándalos levantaron el cerco y se dirigieron a la Bética saqueando todo a su paso hasta que el “Magister Militum” Castino con un potente ejército reforzado con tropas bárbaras se enfrentó a ellos en 422 d.C. Los vándalos en inferioridad se avinieron a pactar, pero Castino obcecado por una fácil victoria marchó contra ellos. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio que los godos de su ejército abandonaban la formación dejando solos a los romanos que no pudieron con la avalancha vándala. Después de esta victoria los vándalos se dedicaron a saquear todo el sur peninsular y se convirtieron en poco tiempo en expertos marineros (único pueblo bárbaro que realmente dominó el arte de la navegación), así llegaron a las islas Baleares en 425 d.C. y después de derrotar a los suevos y matar a su líder Hermigario embarcaron hacia África. Más de 80.000 vándalos cruzaron el Mediterráneo comandados por Genserico y en poco tiempo controlarían todo el norte de África.

La expansión del reino suevo:
Mientras tanto en Hispania los suevos se habían hecho con el control de la situación tras la marcha o desaparición de los otros pueblos germánicos y fueron consolidando su reino en tierras gallegas, un reino que comenzaron a extender sin apenas resistencia. El gran rey suevo Requila comienza esa expansión y en 440 d.C. toma Mérida y la convierte en capital su reino, poco después toda Lusitania, la Bética y la Cartaginense han sido sometidas. Ante la gravedad de los acontecimientos Vito, el nuevo “Magister Militum” llega a la Bética con un enorme ejército, como no, reforzado con auxiliares godos, y aunque esta vez los godos no desertaron, éstos fueron fácilmente derrotados dejando a Vito solo ante los bárbaros. El Magister Militum puso pies en polvorosa y esa sería la última vez que un ejército imperial pisase suelo hispano. La batalla de los Campos Cataláunicos: Pero sin embargo aún no estaba todo perdido para el Imperio, su nuevo defensor se llama Aecio y ha convivido con los hunos como rehén, de ellos ha aprendido su manera de luchar y está dispuesto a pararlos. En 446 d.C. restablece la frontera del Rin y vence a burgundios y bretones, firmando un pacto con los visigodos en 448 d.C. Dos años más tarde Atila, el nuevo rey de los hunos, reclama parte del Imperio tras casarse con Honoria y en el 451 d.C. se encuentra con Aecio y sus aliados visigodos en los Campos Cataláunicos.El primer movimiento de los romanos y sus aliados se produce por medio de Terismundo, príncipe visigodo, que consigue controlar una colina en el flanco izquierdo del avance bárbaro. Atila ordena un ataque frontal contra alanos, aliados de los romanos, que se encontraban en el centro de la formación, éstos desertan, pero los visigodos ocupan su puesto repeliendo el ataque de los hunos. Terismundo llega entonces desde el flanco izquierdo bárbaro poniendo en fuga a los hunos.Sin embargo no se les persigue y el ejército se dispersa propiciando que Atila vuelva a rehacerse y comience a asolar el norte de Italia. Según cuentan algunas fuentes solo la intervención del Santo Padre León I evitó que entrase en Roma. El fin del Imperio:
Tras la muerte de Atila en 453 d.C. los hunos se disgregan y pierden su potencial peligro al no tener un jefe que los lidere, pero Aecio es ejecutado por orden de Valentiniano III en 454 d.C. y con él desaparece la última esperanza de supervivencia para el imperio romano de occidente. El dominio vándalo en el Mediterráneo es una trágica realidad cuando la armada romana sucumbe ante ellos en 460 d.C. Córcega, Cerdeña y posteriormente Sicilia caen en manos vándalas. Además de estas migraciones la caída del imperio hay que relacionarla con la crisis económica y con una inflación galopante. El pueblo romano ya no se sentía identificado con un estado opresor que le hacía pagar altos impuestos y aristócratas importantes que otrora hubiesen reclutado un ejército veían en los godos más al libertador de su yugo que al invasor. Aunque si bien hubo algunos que defendieron sus tierras, nada recordaba ya a los tiempos de esplendor del imperio. En 465 d.C. los visigodos de Eurico se anexionan la Galia meridional y central y en 476 d.C. es depuesto Rómulo Augustulo último emperador del imperio romano de occidente.  |
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