| Africa, abril de 1941. Calificados despectivamente por la propaganda alemana como “ratas en una ratonera”, los sitiados se autodenominaban “ratas de Tobruk”, apodo que cruzó el Imperio Británico. |
Rechazados los primeros asaltos alemanes en abril, el mayor problema de los sitiados ingleses fue el aburrimiento, seguido muy de cerca por el polvo, que el viento acarreaba casi de continuo sobre la vapuleada población, y por las molestísimas plagas de moscas y pulgas del desierto. “Las pulgas del desierto son famosas”, escribió un sargento de batería antiaérea, “y éstas parecían pagadas por el enemigo. Cómo las maldecíamos cuando la Luna salía tarde y queríamos dormir un poco antes de la procesión nocturna de bombarderos. Iban y venían por todo nuestro cuerpo, crispándonoslo hasta que creíamos volvernos locos... Y debíamos dormir porque con la luna alta tendríamos poco descanso. El récord fue de 21 alarmas en una noche.” 
No había víveres frescos y escaseaba el agua potable. Contra la falta de vitamina C y las llagas del desierto que esto causa, los soldados tomaban pastillas. Ellos mismos destilaban un poco de agua dulce en unos alambiques hechos con barriles de petróleo. Pero ello no permitía quitar el sabor a cloro de los tanques principales, hechos por los italianos. “No te molestes en hacer café”, escribió uno de la guarnición. “Sólo calienta el agua... el producto parecerá café... y sabrá a azufre, ¡como todas las bebidas de aquí!” El agua para todo uso era restringida a tres litros y medio al día por hombre. Comían carne de res, enlatada, preparada en variadas e ingeniosas formas, desde empanadas hasta picadillo, aumentada con estofado y fruta en lata, más las inevitables “galletas para perro” del ejército. Este alimento a veces se complementaba con pescado atrapado (o atontado con granadas) en el puerto. La moral se sostenía escuchando las noticias de la BBC y las melodiosas campanadas del Big Ben de Londres, transmitidas también por la BBC. Las viviendas eran buenas: cuartos apuntalados con madera en casas de piedra, albergues hechos con trozos de cemento de casas bombardeadas, madera y sacos de arena, y los túneles antibombas de los italianos.
Sus diversiones eran varias. Corredores de apuestas aficionados tomaban apuestas sobre si los navíos saldrían o entrarían a salvo en el puerto: también hacían teatro. Pero quizá la mayor atracción era el periódico de los soldados, Tobruk Truth (“La verdad de Tobruk”), al cual los australianos llamaban “The Dinkum Oil” modismo equivalente a “la pura verdad”. A pesar de los ataques aéreos y los bombardeos de largo alcance, el periódico salía todos los días con noticias locales, noticias de la guerra (cortesía de la BBC) y colaboraciones de los lectores. 
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Escrito por: Archiduque_Carlos () on 19-01-2007 10:56