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Incursión en Barce
miércoles, 07 de febrero de 2007
 

Escrito por GuTiX,


El Grupo de Largo Recorrido del Desierto (LRDG) tuvo su bautismo de fuego en la guerra del desierto. Usando diversos vehiculos motorizados surcaron el desierto sembrando el caos entre las fuerzas italianas y alemanas en la retaguardia.

Las dunas redondeadas del Gran Mar de Arena, en la frontera entre Egipto y Libia, relucían al resplandor despiadado del sol del desierto. Una extraña procesión de vehículos, camiones Chevrolet 30cwt se alineaban juntamente con jeeps armados de ametralladoras, esforzándose por avanzar entre la arena. El avance era lento pues los camiones se hundían hasta los ejes en la arena y, entre juramentos y el rugir de los motores, los soldados vestidos de kaki, algunos con turbantes árabes y todos ellos con barba de una semana, se apeaban para comenzar el trabajo agotador de cavar y apalear.

«Desatascar», (sacar los vehículos de la arena blanda) era una operación corriente que llevaba tiempo. Después de unos pocos experimentos en los que las piezas de hierro ondulado moldeadas en canales habían demostrado su eficacia, se recorrieron los mercados de hierro de El Cairo en busca de existencias de acero ondulado utilizado normalmente para tapar búnkers. Colocadas las piezas delante de las ruedas del camión, proporcionaban suficiente agarre para salir de toda clase de arena a excepción de las muy blandas.


De repente, uno de los jeeps desapareció de la parte alta de una duna cortada a cuchillo y aterrizó con un ruido sordo. Unos momentos más tarde, el conductor, el capitán Alastair Timpson, jefe de la Patrulla 1 G de Guardias del Grupo de Largo Recorrido del Desierto (LRDG) apareció tambaleándose. Su tirador, el guardia Thomas Wann, yacía paralizado siete metros más abajo, en el golpe se había roto la columna vertebral, y Timpson, su cráneo fracturado, quedó pronto inconsciente. La columna hizo un alto y, cuando los heridos fueron colocados cuidadosamente a bordo de uno de los camiones, el comandante en jefe, capitán Jake Easonsmith, comprobó su situación. Estaba en ruta al puerto libio de Barce, recientemente capturado por el victorioso Afrika Korps, y se le había encomendado realizar «Caravan», una incursión que formaría parte de una gran operación combinada por el LRDG contra las líneas de suministro y aeródromos del Eje a lo largo de la costa mediterránea. Los ataques estaban previstos para la noche del 13/14 de septiembre de 1942: era ya el día 7 y todavía faltaban 800 Km. para llegar. No era una partida con buenos auspicios.

A pesar de este temprano contratiempo y el retraso que produjo, Easonsmith confiaba que la columna llegaría al objetivo en el momento acordado. Las cualidades de sus hombres aseguraban su cumplimiento. Extraídos de todos los rincones de la Commonwealth, la mayoría eran profesionales endurecidos, escogidos por su destreza como conductores, su capacidad de manejo de una gran variedad de armas o como operadores de radio.

 La columna del LRDG de Easonsmith estaba constituida por tres patrullas: S2, formada por hombres procedentes de Rhodesia del Sur bajo el mando del capitán John Olivey; T2, formada por neozelandeses al mando del capitán Nick Wilder; y G1, ahora al mando del sargento Jack Dennis que iba acompañado por el comandante Vladimir «Popski» Peniakoff y dos de sus agentes árabes. S2 iba a desviarse hacia Benghazi en la otra parte del Mar de Arena y actuar en apoyo de la incursión del Servicio Especial Aéreo (SAS) sobre ese puerto. Por su parte, T2 y G1 iban a marchar directamente a Barce para llevar a cabo un ataque que, en esta etapa de la guerra, no era lo usual del LRDG. En septiembre de 1942, el LRDG se sentía frustrado por el tedio y la rutina de los servicios de reconocimiento, de modo que la incursión sobre Barce fue recibida como una oportunidad para la acción. Las patrullas salieron de Fayoum en el delta del Nilo el 2 de septiembre, dirigiéndose a cruzar el Mar de Arena antes de girar hacia el norte hacia su objetivo. La distancia era enorme, sobre 1.600 Km. a través de terreno difícil, y la incursión en sí, cuyo objeto era la destrucción de las aeronaves del Eje responsables de los ataques a Malta, estaba llena de peligro.

La mayor amenaza para las patrullas del LRDG procedía del aire. El camuflaje, una disciplina férrea y un empleo eficaz del terreno, daban como resultado que a menudo las patrullas eran sobrevoladas por aviones enemigos sin ser identificadas, pero, si este truco fallaba, las patrullas se identificaban ellas mismas y trataban de hacerse pasar por una unidad amiga. Los hombres saludarían a los aviones y los camiones, disimulados con yeso blanco «beutezeichen» (marca del botín) llevada por las tropas del Eje para indicar equipo inglés en uso por los alemanes o italianos irían sin tapar. La vestimenta, por las mismas razones, se mantenía indeterminada.

Si ninguna de estas medidas engañaba a los aviones enemigos, la columna esperaría que el aparato hiciera su pasada de ataque antes de dispersarse. Esta táctica, sin embargo, a menudo demostraba ser innecesaria, pues los aviones solitarios se enfrentaban a un fuego concentrado de docenas de ametralladoras y generalmente se batían en retirada.

 Una vez Timpson y Wann habían sido colocados en los camiones y estaban recibiendo primeros auxilios, Easonsmith se dirigió hacia el «Gran Cairn», un punto destacado en el borde septentrional del Mar de Arena desde donde los heridos podrían ser recogidos por un bombardero de la RAF y transportados a El Cairo para recibir tratamiento hospitalario. Dejándolos con la patrulla S2 y el doctor del LRDG, Dick Lawson, T2 y G1 se pusieron en camino, habiendo perdido un día. Afortunadamente el camino se hizo ahora mucho más fácil y a la tarde del 12 de septiembre, al habérseles unido Lawson, la columna se aproximó al pie de la colina de Jebel Akhdar. En Bir-el-Gerrari, 96 km antes del objetivo, Easonsmith dejó un camión cargado de raciones, agua y gasolina para utilizarlo como punto de reunión de emergencia. Al llegar a los alrededores de Barce, a última hora de la mañana del 13, los camiones adoptaron posiciones defensivas dentro de un bosque de olivos, mientras Easonsmith y Peniakoff fueron bordeando de cerca la ciudad, despachando a los dos agentes árabes para que informaran del estado de las defensas enemigas. Los aviones enemigos zumbaban continuamente sobre sus cabezas, pero las patrullas estaban bien camufladas y nada distraía a los hombres cuando comprobaban sus armas y preparaban bombas de retardo especiales para uso contra los aviones aparcados. Al caer la noche, la columna partió para el último tramo del viaje.

Easonsmith iba en cabeza, a bordo de un jeep armado con dos ametralladoras Vickers K, e iba seguido por un vehículo similar transportando a Dennis y su tirador, el guardia Duncalfe. Detrás continuaban un total de 11 camiones y un segundo jeep. La ida fue difícil pues la columna tuvo que franquear la pista Gerdes-el-Abid y pasó cerca de un puesto de policía aislado en Sidi-Raui. Cuando subían, Easonsmith puso las luces largas enfocando a un policía libio solitario, Hamid, que venía andando despacio hacia el jeep. Easonsmith y Dennis rápidamente se apoderaron de él quitándole el fusil y las botas, después de lo cual el jefe de la columna hizo salir al jefe de Hamid. Cuando lo hizo fue muerto a tiros haciendo que el resto de los policías salieran apresuradamente por la puerta trasera. Dennis lanzó granadas de mano dentro del edificio al pasar y cortó los hilos del teléfono, pero, al arrancar de nuevo la columna, dos de los camiones chocaron. Como no había tiempo para hacer reparaciones, tuvieron que ser abandonados. Al coronar la subida, las siluetas de dos carros ligeros italianos se recortaron en el cielo de la noche, pero sus tripulaciones estaban o dormidas o tumbadas en el suelo y Easonsmith fue capaz de atravesar por delante barriéndolos con fuego de ametralladora en cuanto pasó. Lawson y el camión de transmisiones de T2 se quedaron en Sidi Selim como punto de reunión avanzado y, al llegar a una bifurcación de la carretera fuera de Barce justo después de medianoche, también se quedó el camión de transmisiones de G1 en calidad de reserva. Esto deja a Dennis con un jeep y tres camiones y a Wilder con un jeep y cuatro camiones. Se dividieron en grupos de ataque, yendo Dennis por la izquierda hacia los cuarteles italianos principales y Wilder hacia el frente al aeródromo. Easonsmith entró por separado en la ciudad en un jeep, con la intención de efectuar una operación de diversión. La sorpresa fue total, aun cuando los agentes árabes no habían reaparecido.

 

«Se habían reunido una docena o más soldados en la galería baja en frente del edificio, deseosos de descubrir la causa del ruido. Al pasar lancé una granada entre ellos. Los hombres de los camiones de atrás les lanzaron una cada uno y una serie de rápidas explosiones animaron la reunión. Llegué como pude al costado del edificio. Duncalfe vació sus "gemelas" (ametralladoras Vickers K) a través de las ventanas de los barracones al pasar por delante. Mientras tanto la ametralladora Breda de 20 mm lanzaba sus proyectiles a través de la puerta frontal del edificio. Desde el interior de los barracones salían chillidos y quejidos así como el ruido de muebles al ser volcados y le dije a mi tirador que hiciera alto el fuego para recargar.»

«Corriendo hacia una pared baja que rodeaba los acuartelamientos comenzamos a lanzar granadas a través de las ventanas. Al intentar escalar las paredes nos detuvieron disparos de soldados que habían logrado salir de los barracones a través de alguna trinchera, Nosotros contestamos con granadas Mills y cuando ya nuestras existencias de granadas se habían terminado todo quedó tranquilo de nuevo.»

Mientras tanto Wilder había llegado al perímetro del aeródromo. Abriendo la verja principal, se introdujeron lanzando granadas en los edificios y atacando a los centinelas con sus ametralladoras. Se incendió un depósito de combustible y bajo su resplandor Wilder llevó a su patrulla, en hilera, por la pista de aterrizaje, ametrallando todos los aviones con una mezcla de munición normal y trazadora. Los que no se incendiaban eran dejados a la tripulación del último camión que lanzaban bombas de retardo contra ellos; en cuestión de minutos se habían destruido 20 aviones y dañado gravemente 12 más. La reacción italiana en esta ocasión fue indecisa, ante la confusión por el ruido que procedía de la batalla de los acuartelamientos y por la actuación de Easonsmith, quien había dedicado algún tiempo a «pasear» la ciudad antes de introducirse en un aparcamiento de vehículos, destruyendo 10 camiones, un camión cisterna y un remolque. A las 04,00 horas del 14 de septiembre la incursión había logrado su propósito; lo único que faltaba era retirarse a salvo.

 Esta no fue una tarea fácil. En los cuarteles, Dennis encontró su salida bloqueada por dos carros ligeros. Intentó atraérselos entre los edificios confiando poder escurrirse detrás de ellos, pero la estratagema no dio resultado. Se topó con un carro, que había surgido por detrás de uno de los bloques de edificios, cortándole el paso; desviándose violentamente, rasgó el lateral de su jeep al rascar las cadenas del vehículo enemigo, el cual le estaba disparando a quemarropa. La patrulla se introdujo en la oscuridad entre los edificios, aparentemente sin salida, pero en ese momento uno del equipo descubrió una brecha en la valla. Los camiones se introdujeron por ella saliendo en medio de las tiendas y casetas a las que rociaron con proyectiles. Se vadeó una zanja contracarro y de repente la patrulla salió a la carretera, sin carros enemigos a la vista.

Uno de los camiones de Dennis, mandado por el cabo Findlay, se refugió apresuradamente en una calle lateral, perdiendo el contacto con la patrulla. El resto de G1 avanzó cuidadosamente por la carretera principal, solamente para ser testigo de la llegada de un segundo Chevrolet de los neozelandeses «rechinando como un carro» con un guardabarro y el costado de la carrocería arrancados. Llevaba al capitán Wilder magullado y tres heridos, los supervivientes de un dramático encuentro con más carros italianos. Cuando Wilder había salido del aeródromo los carros bloquearon su paso; dirigiendo su vehículo recto hacia ellos, Wilder se había abierto camino, destrozando el camión en la acción. Se pasó al jeep de la patrulla, haciendo funcionar la ametralladora doble Vickers con tal furia, que impidió la visión del conductor, haciéndole chocar con el bordillo y volcar. Wilder, inconsciente, fue introducido en otro camión, donde llegó en el momento justo de enlazar con Dennis. El cuarto camión de T2, interceptado por los carros, jamás se volvió a ver.

Wilder y Dennis se dirigieron a la salida de la ciudad enlazando con Easonsmith en los alrededores y recogiendo los camiones de transmisiones dejados atrás la tarde anterior. Alcanzaron el puesto de policía sin incidentes, llevándose los camiones abandonados remolcándolos, pero cuando rompió el alba cayeron bajo el fuego de una emboscada italiana cuidadosamente tendida. Fueron heridos tres hombres del LRDG y el camión del médico fue inutilizado al ser destrozado por bala un neumático, pero, mientras Dennis daba vuelta disparando salvajemente al enemigo, la tripulación del mismo cambió la rueda en menos de tres minutos. Lograron desembarazarse de la emboscada y avanzaron algo, sólo para ser detenidos otra vez cuando el camión de transmisiones de G1 quedó parado en una pendiente descubierta, con su eje trasero roto. La columna se encontraba sólo a 40 Km. de Barce y continuaba estando bajo el fuego de elementos de la emboscada que habían logrado alcanzarlos.

 Easonsmith, con Dulcalfe como tirador, forzó a los italianos a retirarse pero a las 10,30 aparecieron 6 aviones enemigos. Durante el restó del día aparatos de caza del Eje atacaron a la columna, destruyendo vehículo tras vehículo. Las bajas del LRDG fueron ligeras pues los hombres buscaron refugio entre las rocas, pero al anochecer sólo quedaban intactos dos jeeps, un Chevrolet y un camión de transmisiones de T2. Easonsmith supervisó el cargamento de suministros recuperados a bordo del último camión, sólo a tiempo de verlo destruido en una pasada final del aparato enemigo. La columna quedó reducida a tres vehículos en los que 33 hombres, seis de ellos heridos, tenían que viajar cerca de 1.300 Km., a través de un vasto país inhóspito y hostil, hasta alcanzar la seguridad.

La única esperanza era llegar al camión de respeto en Bir-el-Gerrari. Easonsmith dividió la fuerza: Lawson, con los heridos, iba a llevar el último Chevrolet y uno de los jeeps y se dirigirían a LG 125, una pista de aterrizaje provisional al norte de Great Cairn, mientras «el grupo a pie», con el otro jeep, se iba a dirigir a Bir-el-Gerrari. Fue un viaje difícil, todo el tiempo detrás de las líneas enemigas, y con el agua que escaseaba. Lawson tuvo que abandonar su jeep aunque su grupo llegó al aeródromo sin posteriores incidentes; «el grupo a pie» se habría probablemente perdido, de no haber encontrado por casualidad un campamento de beduinos el día 15 de septiembre. Para entonces, sin embargo, otras patrullas del LRDG, alertadas por la falta de contacto radio, salieron en busca de la columna de Easonsmith y al alba del 17 fue hallado «el grupo a pie».

Otra patrulla se dirigió apresuradamente hacia LG 125, donde Lawson y los heridos fueron evacuados por aire por un transporte de Bombay del Escuadrón 216 de la RAF. Los otros miembros de la fuerza incursora fueron llevados al sur, a Kufra.

A pesar de la pérdida de 10 hombres (todos prisioneros de guerra) y la mayoría de los vehículos, la incursión había constituido un éxito indudable. Easonsmith, Wilder, Lawson y Dennis fueron condecorados. En términos de estrategia global de la Guerra del Desierto, la pérdida de 32 aviones pudo haber sido poco más que un pequeño rasguño para las fuerzas del Eje, pero los efectos psicológicos fueron significativos; minando la moral de los italianos y obligándoles a concentrar fuerzas de seguridad en la retaguardia en unos momentos en que Rommel necesitaba todas las tropas que podía reunir en el frente de E1 Alamein.



   

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Escrito por: GuTiX () on 14-02-2007 00:07

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Escrito por: GuTiX on 14-02-2007 00:07

En un libro que tengo, también de San Martin, sobre el jeep Willys habla de las modificaciones que le hacian como el pequeño bidón ese que lleva el jeep que sale en la foto. Servia para recuperar el agua evaporada del radiador.

 

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Escrito por: alfalfa () on 13-02-2007 18:35

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Escrito por: alfalfa on 13-02-2007 18:35

Para mas informacion sobre este tema existe un libro de la editorial San Martin, concretamente el numero 3 de la serie campañas titulado "Incursiones -Fuerzas de choque del desierto". escrito por un tal Arthur Swinson.Tiene pinta interesante .

 

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