| Contruido el 8 de agosto de 1938. Número total de víctimas estimado entre 120.000 y 150.000. Hace ya más de 10 años de mi visita al campo de concentración donde perecieron la mayoria de los deportados españoles. |
Viena. Nos levantamos temprano ya que la travesía no era corta. En el skoda íbamos cuatro, mi colega de juergas, su hermano y la novia de este. Me encontraba en Viena por invitación de mi amigo; sus padres trabajaban allí. Desde que supe que iba tuve en mente hacer una visita al campo de concentración. Como no quedaba demasiado lejos de la capital, decidimos dedicar un día para tal fin. El día amaneció de color gris plomizo, parece que sabia que íbamos a ir y nos quería poner en situación. Lloviznaba de vez en cuando. No hacia demasiado frío para la época en que estábamos, comienzos de abril. Después de una parada en el camino para tomar fuerzas - hamburguesa de rigor devorada en el coche – nos dirigimos hacia el final de nuestro trayecto. Los campos verdes pasaban rápidos por las ventanillas del skoda y de pronto al final de una ligera curva apareció. Un mole de piedra grisácea, rodeada de prados verdes por todas partes. No había mucha gente, es mas, casi nadie. Solamente dos o tres vehículos estaban aparcados junto a la entrada del campo.
Esa imponente puerta principal. Una pequeña puerta que había al lado de la principal nos condujo al interior del campo, directamente a la explanada. Aquí se recibían a los prisioneros, dejándolos largas horas de espera. Pude ver las argollas en los muros que en origen se hicieron para sujetar las riendas de los caballos pero que tenían también otro fin. Allí se ataban a los prisionero para inflingirles durísimos castigos, entre ellos el ser destrozados por perros entrenados para es fin.  Esta era la puerta principal del campo. Es la puerta por donde se entra para iniciar la visita. En la foto se pueden ver los restos que quedan de los soportes para un gran águila nazi, en la foto en blanco y negro de abajo puede verse el momento en que el águila es arrancado de los soportes. Probablemente algunos de esos eran españoles.
Todo el interior y exterior del campo está poblado ahora por innumerables monumentos y placas en recuerdo de las víctimas. De todas las nacionalidades. Había un par de barracones originales, restaurados desde entonces, que albergaban un pequeño museo visitable. Allí pude ver las reducidas literas de los reclusos, tan simples y estrechas. Se podía ver también muchos objetos de la vida cotidiana de los presos; uniformes, cucharas, cazuelas, zapatillas de esparto, etc...  Por esta puerta se llegaba a la parte exterior trasera del campo. Es prácticamente igual a la principal, la diferencia son las torres de los lados. Saliendo por aqui y a la izquierda estan los alrededores del campo donde se encuentran multitud de monumentos y recordatorios a las víctimas del genocidio. El de la foto soy yo. Por esta puerta pasaron las fuerzas aliadas que liberaron el campo, los americanos. En la pancarta, confeccionada por los españoles cuando el campo aún estaba en poder de los SS, pone. "LOS ESPAÑOLES ANTIFASCISTAS SALUDAN A LAS FUERZAS LIBERTADORAS" 
Este era el patio de los garajes, esta inmediatamente después de entrar. Impone ver tanto granito y tanto gris. En las paredes se podian ver algunas argollas donde ataban a los presos para castigarlos. El 22 de Junio de 1944 los SS ordenaron desinfectar todas las barracas y tuvieron aquí a los prisioneros desnudos durante 20 horas, muchos de ellos no lo soportaron.  Esta es la llamada Appellplatz, el lugar donde se formabana a los prisioneros para contarlos. A la izquierda se ven los barracones del campo central. Después de visitar completamente el pequeño museo nos dirigimos a los hornos crematorios. Solo quedan tres. Situados en una pequeña habitación, dos de ellos. Originalmente había mas pero fueron destruidos. Los hornos se encontraban abiertos pero ahora su interior solamente contiene flores y recuerdos. No muy lejos de los hornos se encontraba la habitación con la cámara de gas, perfectamente camuflada como si fueran duchas. De unos azulejos blancos y amarillentos debido al paso del tiempo. La puerta de la cámara daba un aspecto terrible porque era de acero bastante grueso – para cerrar herméticamente – y con una mirilla grande de cristal para poder ver el interior. Después de hacer la foto me gastaron la bromita de cerrar la puerta conmigo dentro, fue solo un instante pero no os podéis imaginar lo me entró por el cuerpo. Imaginé la cantidad de sufrimiento que ha visto ese lugar. Joder, era todo tan triste. El interior de la cámara también estaba lleno de recordatorios y flores.
 Las habitaciones donde estaban los hornos eran pequeñas y las paredes de enfrente tenían muchas placas y flores de homenajes de todos los países. Me acuerdo que vi varias placas españolas. Como véis en las fotos antiguas los hornos son los mismos. Trabajaban durante todo el día quemando cuerpos, por la noche de las chimeneas brotaban llamas que iluminaban parcialmente los alrededores con un tono rojizo, un humo negro acompañaba a las llamas y en el campo flotaba siempre ese característico olor a carne humana quemada imposible de olvidar por los prisioneros.
La cámara de gas no era muy espaciosa y estaba perfectamente camuflada como duchas, si no fuera por la robusta puerta de acero con una mirilla en el centro. Por las alcachofas salia el gas Zyklon B, cuando se daban cuenta de lo que pasaba se abalanzaban sobre la puerta para intentar abrirlas, vomitaban, se empujaban hasta que iban perdiendo el sentido y caian amontonados, después de que transcurriera un tiempo prudencial y que se hubiera ventilado la habitación entraban otros presos para sacar los cuerpos, los llevaban a una habitación cercana donde les extraian los dientes de oro o cualquier otra cosa de valor. 
Una vez terminada la visita a la cámara estuvimos investigando todo lo que podíamos por el interior del campo. Estuve donde se ubicaba el águila con la esvástica de los nazis, y también donde se tomó una famosa foto, hecha por los españoles que sobrevivieron, días después de liberar el campo.
Salimos al exterior y nos dirigimos a la cantera. Está situada al lado del campo, muy cerca. Es una gran hondonada con paredes de granito alrededor. Se accede a través de una escalera. 186 peldaños, incluso hoy en día hay que bajar con mucho cuidado y eso que ha sido restaurada y se ha puesto mas “accesible”. Si a mi me costó cierto trabajo bajar y subir, imaginaos hacerlo con un bloque de mas de 50 kilos a la espalda y descalzo.  La foto muestra una vista general de la cantera de Mauthausen, de aqui los españoles sacaron el granito para construir la temible escalera. En lo alto de la cantera había un lugar que los SS irónicamente llamaban "el salto del paracaidista", 80 metros de caida libre, desde alli despeñaban a los presos para divertirse. La escalera tiene 186 peldaños de granito, en la actualidad está mas o menos arreglada pero aún esta difícil en algunos tramos. En ella los presos valoraban su estado de salud, si para subir te habias tenido que ayudar de alguien para poder lograrlo ya sabias que solo contabas con unos días mas de vida. Cada día los SS se colocaban a los lados de la escalera y aporreaban a los presos a medida que bajaban. Si veian a algun débil directamente lo empujaban por las escaleras o le pegaban un tiro alli mismo. 
Desde aqui quiero expresar mi mas profundo respeto por todos los españoles que sucumbieron en el campo de Mauthausen para que siempre permanezcan en nuestra memoria, porque un hombre no desaparece cuando muere sino cuando no hay nadie que se acuerde de él. |
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Escrito por: GuTiX () on 03-03-2007 21:49