| La URSS se aventuró en la "Guerra de Invierno" contra su vecino (que formó parte del Imperio Ruso hasta 1917) para hacer valer las demandas territoriales presentadas un mes antes pero se encontró con un hueso duro de roer. |
Los lagos congelados y los arbolados barrancos que separan a Finlandia de la Unión Soviética se cubrían de nieve el 30 de noviembre de 1939. Ese día, la URSS se aventuró en la "Guerra de Invierno" contra su vecino (que formó parte del Imperio Ruso hasta 1917) para hacer valer las demandas territoriales presentadas un mes antes pero se encontró con un hueso duro de roer. Los rusos tenían provisiones casi inagotables, y más de un millón de hombres: el triple que el ejército fines. Los pocos tanques y los 200 aviones de Finlandia eran obsoletos. Pero a ésta no le quedaba más remedio que confrontarlos con los más de 1 500 tanques y los 3 000 aviones rusos. No obstante, la moral del Ejército Rojo andaba por los suelos, a causa de la purga de oficiales que Stalin efectuó en los años treinta.
Ingenio y movilidad fueron las armas de los fineses. Debido a las arboladas laderas los tanques rusos debían avanzar por los pocos caminos que había; los fineses se deslizaban hasta ellos en esquíes y los atacaban con botellas llenas de petróleo, parafina y alquitrán, tapadas con trapos. Estas bombas (irónicamente llamadas Molotov, como el ministro soviético del Exterior) destruyeron muchos tanques rusos. El frío extremo hizo que otros más se descompusieran y quedaran a merced de los batalladores soldados fineses, quienes lanzaron unas 70 000 bombas. Los fineses lograron contener a los soviéticos en casi toda la frontera, excepto al sur. El 1 de febrero de 1940, el mariscal Semyon Timoshenko Comandante soviético en la región fronteriza de Carelia, ordenó iniciar un bombardeo de saturación sobre los atrincheramientos y los nidos de ametralladora que defendían la frontera finesa entre el lago Ladoga y el golfo de Finlandia, es decir, sobre la Línea Mannerheim, así llamada por el comandante en jefe fines ex oficial de caballería en el ejército del zar, barón Carl von Mannerheim.
Después de dos semanas de bombardeo, la Línea cedió y los invasores lograron penetrar. Para fin de mes, los rusos casi habían llegado a la población más importante. Viipuri (hoy, Vyborg). El 5 de marzo, los fineses negociaron la paz. La guerra terminó el 12 de marzo, con el Tratado de Moscú. Además de prestigio, los soviéticos perdieron 200 000 hombres 700 aviones y 1 600 tanques pero lograron su cometido controlaban los territorios que, según las cláusulas secretas del pacto germanosoviético les correspondían: dominaban la mitad de Polonia; habían impuesto guarniciones en Estonia, Letonia y Lituania, y además, Finlandia les servía de escudo para proteger a Leningrado, a Murmansk y al noroeste soviético. Incluso el maltrecho Ejército Rojo se benefició con ello: se encargó a Timoshenko que lo reorganizara para corregir las fallas que hubo en Finlandia. Los fineses perdieron 25 000 hombres y cedieron todo lo que habían negado en octubre de 1939, y más: el istmo de Carelia, las costas del lago Ladoga y las cumbres de Salla, además de tener que dar en arriendo a los rusos por 30 años el puerto de Hangö en el Báltico, y comprometerse a construir una vía ferroviaria de Murmansk al golfo de Botnia. La URSS pudo invadir el país entero, pero no lo hizo.
En 1941, Finlandia se alió con Alemania para recuperar los territorios perdidos. Pero en 1944, cuando Alemania parecía caer Mannerheim, entonces presidente fines, hizo las paces con la Unión Soviética. Aunque casi todas las pérdidas causadas por la Guerra de Invierno fueron permanentes, Mannerheim logró, con su estrategia política evitar la invasión soviética, y en 1946 se retiró siendo todo un héroe ante los ojos de sus conciudadanos.
|
|
|
...
Escrito por: GuTiX () on 13-03-2007 08:35